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Evangélicos Democráticos: Por qué no marcho para Jesús

Por Jaime Galaz Guzmán*

En portal de Evangélicos Democráticos

Hoy, 27 de octubre, se desarrollará nuevamente, el evento “Marcha para Jesús”, que convoca a evangélicos de diferentes denominaciones a la Alameda, para el levantamiento de consignas y demandas de índole, especialmente, valórica y hacer proclamación pública de su fe. Un acto que, sin lugar a dudas, es parte de los derechos constitucionales garantizados, a saber: el derecho a manifestarse públicamente y el de manifestar su creencia religiosa de forma libre.

Sin embargo, ésta manifestación disfraza de forma solapada las intenciones políticas de sus organizadores, el fin oculto de esta marcha: busca articular al pueblo evangélico en torno a las figuras de la bancada evangélica y sus demandas, sobre todo, la que va en contra de la mal llamada “ideología de género”, una invención conservadora para estar en contra del avance de los derechos de personas de la diversidad sexual en general. He aquí el meollo del asunto: la marcha para Jesús es cualquier cosa, menos una marcha para Jesús. Ésta manifestación política solapada trastoca y traiciona los valores pregonados por el Cristo.

 

Las enseñanzas de Jesucristo se basan, notablemente, en la defensa, protección y restitución espiritual y social de los más desposeídos. Su labor fue siempre estar al lado de los marginados de su pueblo, de los cuales él venía, aquellos relegados y discriminados por las élites religiosas de su tiempo, nos referimos a mujeres, prostitutas, niños y niñas e, incluso, gentiles. A Jesús no le causó problemas que una mujer con flujo de sangre le tocase, lo que merecía la pena de muerte en su época, como tampoco sanar al criado del centurión romano. Para Cristo, la misión era estar al lado de aquellos que estaban marginados, los que sufrían; en resumen, vino a aquellos que eran mirados en menos para, en su gracia, restituirlos de su dignidad.

En este sentido, parece necesario preguntarse lo siguiente: ¿es la marcha para Jesús una manifestación de amor al prójimo y de restituir la dignidad a los marginados de este tiempo? Si seguimos el ejemplo de Cristo, la misión debe ser estar al lado de los excluidos, tener una opción preferencial por ellos. ¿Quiénes son los excluidos de este tiempo?: mujeres, ancianos con pensiones de miseria, personas migrantes, trabajadores con sueldos indignos, personas de minorías sexuales, niños sin igualdad de oportunidades, entre tantos otros. ¿Por qué no marchamos por ellos? La marcha para Jesús no marcha por esas personas, sino por intereses que excluyen a los mismos excluidos.

No marcho para Jesús porque esta marcha no es para Él, sino para la ambición política de unos pocos que han instrumentalizado para ser parlamentarios y poseer influencia, excluyendo a una porción de la población, limitando sus derechos y traicionando el ejemplo de Cristo, de amor, defensa de los excluidos y misericordia. Quizás, en un futuro, marchar por Jesús signifique algo distinto. Sin duda, aquél día, muchos y muchas más estaremos acompañando la manifestación en la Alameda.

* Administrador Público de la Universidad de Chile, Estudiante de Magíster en Ciencia Política de la Universidad de Chile.

 

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