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FRENTE POPULAR: Eunacom, otra expresión de una salud enferma.

Columna entregada por Mayra Méndez en Radio Bio Bio TV 16 de marzo 2017. 

En la prensa y redes sociales el tema del EUNACOM (Examen Único Nacional de Conocimientos de Medicina), volvió a cobrar relevancia a propósito de la desvinculación de los médicos que no hubiesen aprobado al 14 de febrero del 2014.

Los defensores de este examen aseguran que gracias a él, se pueden medir las competencias mínimas de un médico, afirmación no comprobada ni analizada en profundidad. Algunos son más ambiciosos, e ignorantes en cuanto a lo que significa ser médico, aseguran que el EUNACOM, mide la calidad del profesional. 

 

Después de tantos reportajes y notas periodísticas, la discusión se ha entrapado en una suerte de caricatura, donde de un lado se encuentran los médicos nacionales, satanizados como personas indolentes y ambiciosas; y por el otro, los santos médicos extranjeros, que les interesa la gente y son reconocidamente amables (Respecto a esto incluso existe una telenovela nacional). En el medio, y totalmente invisibilizados, nos encontramos los médicos graduados en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), proyecto cubano para formar médicos para Latinoamérica, sólo con el compromiso de trabajar en las zonas vulnerables de los propios países de origen de los estudiantes. Concepto solidario que ha vuelto a dar un proyecto, con el ofrecimiento cubano de 1000 becas para estudiar medicina a ex guerrilleros de la FARC. 

Así, la discusión se ha centrado en si los médicos graduados en el extranjeros tienen los conocimientos mínimos o no, si son estudiosos, si las facultades de medicina del resto de la región son lo suficientemente buenas o no. Nosotros, al igual que los médicos extranjeros, hemos querido mostrarle a la opinión pública que el examen no sirve como instrumento para evaluar la Calidad, en su amplio concepto.

El Colegio Médico (Colmed), con su argumento de que no se debe “nivelar para abajo”, manifiesta tácitamente, que el médico extranjero es de inferior calidad y mienten respecto a la postura de todos los grupos de médicos graduados en otros países, sabiendo que ninguno de ellos ha dicho que no quiere evaluarse, ni siquiera que el examen deba ser más fácil. Ya que lo planteado es que el Examen para revalidar sea un instrumento más objetivo, transparente y que esté administrado y confeccionado por una entidad pública (Minsal y Mineduc) y no, en una entidad privada como es ASOFAMECH (Asociación de Facultades de Medicina de Chile) , con conflicto de intereses, donde el director del EUNACOM hace mofa de los médicos formados en el extranjero que no han logrado pasar el examen, siendo que él apenas se ha desempeñado como médico unos meses. Un profesional que sólo conoce la teoría, pero no la práctica diaria con sus pacientes, descalificando a sus colegas, que cotidianamente atienden a un gran número de personas. Esa es la cara de esta institución.

 

El Colmed, como entidad que busca defender sus propios intereses gremiales, termina defendiendo un Examen, bajo la concepción errónea de que la vía de solución a esta problemática es probar la calidad individual de cada médico, sin una proyección hacia una organización del recurso humano en salud en el contexto de un proyecto público, donde tampoco existe un trabajo serio por parte del Ministerio de Salud, quien debiera asumir la responsabilidad que le compete.

Algunos comentarios caricaturizan el hecho de ser agradable y empático con el paciente, argumentado que los médicos graduados en el extranjero tienen mejor evaluación entre los usuarios porque son más simpáticos, no porque sepan más. Esto presupone 2 cosas, y olvida otra de mucha importancia:

Ø  Que la gente es lo suficientemente tonta, que pese a que le indiquen malos tratamientos y no resuelva sus problemas de salud, vuelven al médico sólo por su simpatía.

Ø  Que el buen trato, la empatía y la amabilidad, son características optativas del médico y no parte fundamental de lo que debe definir a un buen profesional médico (y de la salud). Por ejemplo, si un paciente no se siente cómodo y acogido por el médico, sus respuestas serán parciales, incompletas, omitiendo muchas veces elementos importantes al interrogatorio que impiden hacer un buen diagnóstico y por ende, indicar el tratamiento adecuado, y por último;

Ø  El ser tratado dignamente, con amabilidad, que se le explique su condición y tratamiento, son DERECHOS de los pacientes.

 

En los comentarios de las redes sociales, abundan los comentarios xenófobos, apelando a que somos los que “venimos de afuera” los que debemos adaptarnos a las normas del país. Pero lo que ellos quieren es que bajemos la cabeza, que dejemos que nos humillen.

Esto ha resultado profundamente difícil para los médicos graduados en la ELAM, ya que en su mayoría fuimos a formarnos con el compromiso de cambiar la realidad de nuestro país, abogando por un derecho real a la salud. Por eso, en su mayoría, nos encontramos en la red pública a lo largo de Chile, en los consultorios, en hospitales, en lugares alejados donde nadie quiere ir, por eso hemos acudido a los lugares de desastre a ayudar a nuestra gente a través de la Brigada Henry Reeve, que en síntesis es un Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias

Es por esto que consideramos que en esta discusión se van olvidando temas de una relevancia profunda:

 

v  ¿Existe una política educacional como país, donde el objetivo sea formar médicos para los territorios más vulnerables y con proyección real hacia la APS, pilar de todo sistema de salud desarrollado?

v  ¿Existe una política de Salud Pública, donde la administración del recurso médico se planifique para resolver la problemática del acceso oportuno en la salud de la gente, y no delegarlo al interés económico de los privados, o sea, al mercado?

 

La falta de Médicos Generales y de Especialistas es sólo una arista de este problema. Pero de qué nos sirve tener profesionales altamente calificados, si las personas no pueden realizarse los exámenes diagnósticos o comprar los tratamientos indicados. ¿Cómo plantearles a nuestros pacientes que lleven una vida saludable, si deben trabajar por un sueldo miserable 12 horas al día, sin tiempo para el ejercicio, para el ocio, para compartir en familia o para el descanso?¿Cómo exigir higiene adecuada a pobladores que viven hacinados, sin agua potable, con vertederos cerca de sus viviendas?.

Si existiese una real voluntad política respecto a mejorar la situación de los chilenos, el tema de la incorporación de médicos extranjeros ya hubiese encontrado una solución.

 

Debiese primar a la hora de tomar  decisiones, lo que muy bien resume el último dictamen de contraloría: “El Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad en promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y garantía que esta Constitución establece”.

 

Sabemos sin embargo, que el Modelo de Salud actual se inscribe bajo las lógicas del mercado, que considera la salud como un negocio, donde sólo se asegura en forma precaria el acceso a la atención, negando la Salud como un derecho humano y social.

Cuando se dice que en Chile existe un Sistema de Salud mixto, uno podría pensar que conviven en armonía ambos sistemas, el público y el privado, pero es más bien una forma parasitaria, donde a diario el sistema privado extrae fondos del sistema público, principalmente por la modalidad de libre elección, pero también a través de la compra de servicios o compra de camas críticas para pacientes graves, pagando el doble o el triple del costo real. Por ejemplo, el gasto promedio de un paciente trasladado al sector privado es de $ 11 millones, versus los $ 4 millones que demanda su atención en la red pública.

De hecho, entre enero y julio de 2016 se realizaron 3.104 derivaciones a privados, 1.070 más que en igual periodo de 2015, traslados por los cuales Fonasa pagó $ 19 mil millones.

En general, se ha calculado que la compra de servicios a clínicas y prestadores privados es alrededor de 1.000 millones de dólares anuales.

Esto ha implicado el traspaso al sector privado de U$ 6.809 millones entre 2005 y 2012.

Sabemos gracias a la crisis que sufre la Isapre MasVida, los intereses económicos que priman en las decisiones de algunos altos funcionarios de este gobierno, ya que poseen conflicto de intereses de gran envergadura, al ser accionistas de empresas que actualmente lucran con la salud, aumentando cada día la crisis que sufre nuestro sistema sanitario.

Reflejo triste de este Sistema de Salud cruel, donde priman los intereses mezquinos de unos pocos, es la muerte entre el 2010 y 2015, de 57.551 personas esperando una consulta con un médico especialista y 10.083 una cirugía, es decir 67 mil personas en total.

 

Por todo lo anteriormente expuesto, la Agrupación de Profesionales ELAM- Chile, graduados en la Escuela Latinoamericana de Medicina, hemos planteado un proyecto de revalidación para los médicos graduados en otros países, el cual consiste en un Servicio Social evaluado, que contemple una evaluación teórico-práctica, contextualizada en la realidad de la Atención Primaria de Salud y en las Urgencias atendidas a este nivel, que permita junto con medir sus conocimientos y calidad de atención, paliar la brecha de médicos generales y especialistas existentes en nuestro país.

 

Consideramos fundamental que este sistema de revalidación debe estar en manos de los Ministerios de Educación y de Salud, que son los que tienen la responsabilidad indelegable de hacerse cargo de estas funciones, ya que todo proceso de revalidación de un país, debe estar inserto en las políticas de Estado que beneficien a su gente.

Está demás decir que este Proyecto ha sido presentado en varias instancias y actores políticos; que incluyen la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados y a la Ministra de Salud.

 

La Cámara de Diputados prefirió legislar sólo sobre la revalidación de médicos  especialistas, aplazando un proyecto sobre médicos generales, y entregando la potestad de este proceso a CONACEM, (Corporación Nacional Autónoma de Certificación de Especialidades Médicas) entidad privada compuesta por los mismos que administran el tan cuestionado EUNACOM.

Respecto a la Ministra de Salud y la Presidenta, no ha habido pronunciamiento de ningún tipo, pese a que el Senado presentó un documento exigiendo un proyecto de ley que reemplace el EUNACOM por un instrumento mejor, y estableciendo, en el tiempo intermedio, un sistema de evaluación objetivo que asegure las competencias e idoneidad profesional, utilizando para ello, un mecanismo de tutorías, para aquellos profesionales que lo requieran, a cargo de los Ministerios de Salud y de Educación.

 

FRENTE POPULAR, MARZO 2017.

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