Log in

MPMR: Resoluciones Encuentro Nacional Ideológico del 20 y 21 de Enero 2018

Encuentro Nacional Ideológico del 20 y 21 de Enero 2018.

Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez

Ideario del MPMR

Las raíces que alimentan el ideario del MPMR son Cuatro:

A.- La historia de rebeldía de nuestro pueblo,

B.- El marxismo,

C.- El Bolivarismo,

D.- El pensamiento de los pueblos originarios.

E.- Conclusiones. Marxismo Bolivariano

 

Introducción.

Es necesario y relevante que todos los militantes del MPMR tengan claro cuál es nuestro ideario, nuestro “relato”.

La identidad ideológica de una organización es la columna vertebral, ya que ella define los objetivos por lo que luchamos y tiene influencia en la táctica que aplicamos. Las ideas expresadas en éste documento, es parte de nuestra historia, nuestra práctica y de nuestro discurso  público.

Somos un pensamiento en construcción y abierto, pero justificado no desde teorías abstractas, ni venidas de otras partes, es la historia de resistencia de nuestro pueblo la que nos ha llevado a construir el ideario.

 

La historia de rebeldía de nuestro pueblo.

En Chile colonial y republicano, siempre ha existido la lucha entre los opresores y oprimidos, entre dominadores y dominados.  Los que se han convertido en dominadores ya sea como invasores, como es el caso de los españoles contra los pueblos originarios, o las clases sociales pudientes a lo largo de nuestra historia, todos ellos han usado la más brutal violencia para imponer el orden de cosas, para permitir la funcionalidad de sus intereses. Las formas de dominación a lo largo de nuestra historia han sido diversas, confusas al inicio, pero todas han parido la creación de una institucionalidad que asegura su dominio ideológico y material.

La colonia fue una brutal expresión de fuerza contra los pueblos originarios: saqueo, despojo y muerte, matizados con momentos de “treguas”. La colonia trajo consigo una gran herramienta ideológica, una nueva religión, la católica, que jugó un papel fundamental en el dominio y que nos ha acompañado de manera funesta durante toda nuestra historia, salvo honrosos momentos.

A lo largo de los años fueron naciendo nuevos sectores sociales, entre ellos una oligarquía criolla, cuya aparición desató contradicciones con las expresiones más duras de los representantes del imperio, importantes contradicciones económicas que devinieron en políticas diferentes. Esto junto a múltiples factores mundiales (cambio de época), crisis en el imperio español, guerra entre imperios, nuevas formas de producción, movimientos culturales de carácter revolucionario, revoluciones sociales como la francesa y la norte-americana, se conjugaron en el país para desarrollar el proceso que condujo a la independencia de Chile.

Chile nació desde una lucha latinoamericana, Chile no se independizo solo, no somos un caso especial en la independencia, sin el liderazgo de San Martín y de Bolívar, no es posible explicarse nuestra independencia. De hecho fue San Martín quien colocó a O’Higgins como director supremo en 1817, ya que pertenecían a la misma logia. Las logias fueron los proto-partidos que condujeron a la independencia. La existencia en Chile de partidos políticos ocultos, son una realidad a lo largo de nuestra historia, la lucha por el poder de manera organizada, que es lo que define a un partido político, ha tenido múltiples expresiones desde la institucionalidad y la mayoría de las veces, fuera de ella. Casos como las logias que duran hasta nuestros días, los grupos de poder al interior de las religiones, los gremios empresariales, las cofradías al interior de las fuerzas armadas, etc,etc, se juntan con el objetivo de luchar por el poder o hacer pactos para compartirlo, no es mucha la diferencia con lo que se conoce como la mafia, que en Italia en un inicio, fueron paradojalmente sociedades patrióticas.

En un proceso complejo, el nacimiento de la República no terminó con el sufrimiento del pueblo, como bien lo dice Luis Emilio Recabarren en 1905.

“Para que veamos bien estas cosas, para analizar su realidad, debemos alejarnos un poco del fanatismo que nos empuja a creernos emancipados y a considerar como nuestra la independencia de la República. Nada, pero nada, tiene que celebrar el pueblo proletario en esta fecha, porque su libertad aún no la ha conquistado. Los que verdaderamente se emanciparon del yugo español fueron los ricos, pero no por sus esfuerzos, sino por los esfuerzos y sangre de los pobres”. (El Proletario. Tocopilla, 16 / septiembre / 1905)

Quizás uno de los pocos criollos que encarnó un espíritu popular en los procesos de independencia fue Manuel Rodríguez Erdoiza, con su espíritu rebelde e indomable, aquél que aseguró; “…No soltare ni la pluma ni la espada hasta que mis hermanos no se satisfagan con-dignamente”, ese mismo héroe patrio que le dijo a O’Higgins que “se haría la revolución a sí mismo si fuese necesario”, por esa claridad, sumado a su audacia, es que llevamos su nombre.

Luego de la Independencia el Estado chileno se fue formando con un claro sentido oligárquico, donde Diego Portales fue clave en las concepciones dominantes. Los Rodriguistas entendemos por oligarquía, “un sistema de gobierno en la que el poder está en manos de unas pocas personas pertenecientes a una clase social privilegiada”. La oligarquía de nuestro territorio construyó un país contrario a la unidad latinoamericana y por tanto útil a los intereses imperiales, los que fueron variando hasta llegar al gran enemigo de la humanidad...el imperio yanqui. Las clases dominantes en Chile siempre han sido lame-botas de los imperios, anti-patriotas, aunque digan lo contrario y siempre han tenido un gran pragmatismo para venderse al mejor postor.

La oligarquía apuntaló una identidad “chilena” contraria a los intereses latinoamericanos, por ende afín a los imperios, de ahí el intento de parecernos más a los europeos y anglosajones, -blanquearnos-, y diferenciarnos de nuestros hermanos latinoamericanos, así de esta manera, han tratado de impedir la necesaria unidad entre nuestros pueblos y oponiéndose a la idea de Bolívar “la patria grande”. El uso de la fuerza para colocar orden y el disciplina-miento social, son parte de la construcción de años de la oligarquía, así se entiende la creación del servicio militar obligatorio en 1900 y buena parte del sistema educativo chileno, con el  objetivo claro y preciso, de una educación domesticadora para nuestra juventud.  Ideología dominante y el uso de la fuerza, fueron moldeando Chile,  no en vano son 23 intervenciones militares contra el pueblo a lo largo de la historia de independencia, como diría Gabriel Salazar, premio nacional de historia.

"Tenemos unas FF.AA. que no han hecho otra cosa en Chile que aplastar siempre al mismo sector de la nación, que coinciden con ser los partidarios de desarrollar la producción, no el comercio; la descentralización, no al centralismo de Santiago; los que siempre han luchado por la participación ciudadana; los que han defendido las libertades públicas reales" (El Mostrador, 10 septiembre 2013)

En Chile siempre ha existido la lucha entre opresores y oprimidos, desde el desarrollo del capitalismo, esa lucha se ha convertido directamente en una lucha de clases sociales. No ha sido homogénea, pues también se han expresado luchas entre sectores de las mismas clases. Es una confrontación siempre violenta, evidente o camuflada. En esta confrontación siempre ha existido rebeldía de parte de los oprimidos, esa historia de rebeliones es la primera y principal fuente de nuestro ideario, el sueño de los de abajo de terminar con la brutalidad de los de arriba, con esa injusticia que nos constituye como nación y como pueblos.

Siempre hemos vivido en dictadura, algunas veces evidentes como tiranías y otras disfrazadas de regímenes parlamentarios burgueses, como a lo largo del siglo XX y ahora el siglo XXI. Incluso un militar que no pensaba como nosotros, pero a quien le tenemos un gran respeto, Don Carlos Prats González, decía: “es incuestionable que el Estado represente los intereses del sector que domina la sociedad. Por ello es que los sociólogos señalan que el Estado no puede ser neutro, sino el centro de poder de la clase hegemónica” (Testimonio de un soldado), el mismo general denominaba a esa clase “alta burguesía” o “Burguesía oligárquica y monopolista” para el caso chileno (fuente “Prats un proyecto inconcluso” 1995).

Pero la lucha y la rebeldía ha ido moldeando también a sectores populares, que a partir de sus propias experiencias concretas han generado una identidad chilena, una visión de la Patria muy distinta a la oligárquica, quizás el poeta PABLO NERUDA y la poetisa GABRIELA MISTRAL lo ha reflejado bien en sus poemas a la patria y a la patria grande.

El bate decía en 1939:

“Patria, mi patria 
toda rodeada de agua combatiente 
y nieve combatida, 
en ti se junta el águila al azufre, 
y en tu antártica mano de armiño y de zafiro 
una gota de pura luz humana 
brilla encendiendo el enemigo cielo”

Gabriela señala en TALA de manera crítica y trasgresora:

“País de la ausencia,

extraño país,

más ligero que ángel

y seña sutil,

color de alga muerta,

color de neblí

con edad de siempre,

sin edad feliz.”

 

Desde la injusticia y la resistencia, desde abajo en medio de las luchas de los desposeídos de manera subordinada en la independencia, como esos dos batallones de negros que murieron en la batalla de Maipú, sin saber mucho porque; desde los alzados en los montes en los primeros años de la república; desde los federalistas en los mal llamados años de la anarquía; desde  los que crearon la “sociedad de la igualdad”, luego las mancomunales obreras, desde las luchas del salitre donde nació el movimiento obrero, desde la sangre obrera (chilena, peruana, boliviana) en las matanzas del norte y el intento de justicia de Antonio Ramón Ramón, desde el despertar de las letras del pueblo en la llamada “cuestión social” de principios del siglo XX, desde la luchas universitarias, desde la creación de los partidos obreros, desde las tomas de terrenos que formaron Santiago y los alzamientos armados ahogados en sangre en el sur y el norte chileno, desde la revolución de “las chauchas” en 1957, desde el proceso al gobierno popular de Salvador Allende, desde la resistencia a la dictadura y a la mal llamada democracia, el pueblo y los trabajadores tienen una épica y su propia visión de patria.

Tenemos mucho que hacer con el desarrollo de una MEMORIA REBELDE de lo que ha pasado en Chile, todos deben saber lo que decía Santiago Arcos en su famosa carta a Francisco Bilbao en 1852 desde la cárcel pública: ”es necesario quitarles sus tierras a los ricos y distribuirlas entre los pobres”, o el grito de los obreros peruanos y bolivianos, cuando fueron conminados por los cónsules de esos países en la matanza de la Escuela Santa María de Iquique para que abandonaran la escuela, ellos gritaron “con los chilenos venimos, con los chilenos morimos” o las ideas  de Raúl Pellegrin, comandante José Miguel que aseguraba; “dejaremos  la dignidad de Chile más alta que la cordillera de Los Andes”.

A lo largo de nuestra historia en medio de las luchas, los conflictos, se han ido forjando distintas visiones sobre la chilenidad, incluso aquellas que niegan su existencia. Lo que está claro que los oligarcas han construido una visión de ser chileno o chilena, una visión de Patria afín a sus intereses, una patria de características blancas, occidentales, una isla diferente a nuestros hermanos latinoamericanos y con un profundo desprecio a los pobres e indios. Eduardo Matte Pérez, bisabuelo de Eliodoro Matte Larraín sostuvo: “Los dueños de Chile somos nosotros, los dueños del capital y del suelo; lo demás es masa influenciable y vendible; ella no pesa ni como opinión ni como prestigio“ (19 de marzo del año 1892 ,Diario El Pueblo).

A esa visión oligarca, el pueblo ha ido forjando otra identidad de chilenidad y de patria, uno de los puntos altos en esta construcción popular es Violeta Parra, cuando descarnadamente dice en sus creaciones:

Arauco tiene una pena,

“ya no son los españoles
los que les hacen llorar
hoy son los propios chilenos
los que les quitan su pan”.

y en Miren cómo sonríen dice , “Miren como sonríen los presidentes, cuando le hacen promesas al inocente”, y en la Carta sentencia “Los hambrientos piden pan, plomo les da la justicia”, y en Hace falta un guerrillero.

“Me abrigan las esperanzas
que mi hijo habrá de nacer
con una espada en la mano
y el corazón de Manuel”

Nadie podría negar a Violeta Parra como expresión de nuestra chilenidad y de nuestra Patria. Los rodriguistas reivindicamos nuestra opción patriótica, pero lo hacemos como proyecto político de mano de los pueblos latinoamericanos, de liberación, en clara opción antiimperialista y en clara confrontación contra la oligarquía y la burguesía nacional.

De allí que para los Rodriguistas hay una relación dialéctica entre la necesidad de SOBERANÍA NACIONAL Y SOBERANÍA POPULAR y desde el nacimiento del frente la hemos usado como conceptos inseparables.

También reivindicamos el concepto Pueblo y la idea de lo popular, Leonardo Boff en el 2015 reflexionaba sobre el concepto y decía: “de la articulación de esos movimientos (sociales) entre sí nace un «pueblo» concreto. Ya no depende de las élites. Elabora una conciencia propia, un proyecto diferente para el país, ensaya prácticas de resistencia y de transformación de las relaciones sociales vigentes. El «pueblo» por lo tanto, nace y es el resultado de la articulación de los movimientos y de las comunidades activas” y luego agrega “Ahora podemos hablar con cierto rigor conceptual: aquí hay un «pueblo» emergente a medida que tiene conciencia y proyecto propio para el país. El pueblo está siempre en construcción, en la medida en que mantiene la organicidad entre los movimientos haciendo nacer el pueblo”

Para nosotros pueblo no es la masa, no son los habitantes de un país, son movimientos sociales en lucha, articulados en resistencia, quienes en este proceso de lucha construyen un proyecto político liberador.

Muchos, incluso desde los revolucionarios, ven como una contradicción pueblo y clase, nosotros no, en tanto vemos a la clase obrera como centro de la construcción del proyecto popular, la vemos como corazón y cerebro de la construcción del proyecto liberador.

Patria, pueblo y clase son conceptos que constituyen el núcleo de lucha y practica popular a lo largo de nuestra historia de resistencia de la cual los rodriguistas construimos nuestro ideario.

Los Rodriguistas así como somos críticos a las religiones que han sido instrumento de los dominadores, reconocemos a los que desde las opciones cristianas, tanto católicas como evangélicas se han puesto al servicio de los oprimidos. Expresiones de base o de personas como el padre Camilo Henríquez en nuestra independencia o los teólogos de la liberación en los 60-70, voces críticas como el cura Rafael Maroto, José Aldunate, Sergio Varas Torrijos, quien fuera Capitán de Carabineros (exonerado en 1973) y quien fuera integrante de nuestra dirección nacional como MPMR, y muchos asesinados en la tiranía como Blanca Rengifo, Miguel, Woodward, Joan Alsina, entre muchos.

 

El Marxismo

Nuestra meta es la conquista del comunismo, es decir el fin de la sociedad dividida en clases sociales, el fin de la explotación (entendida como la extracción de plusvalía), el fin de la propiedad privada y de la mercancía.

Hacemos nuestra la máxima de la gran Rosa Luxemburgo “"Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres".

Por tanto somos profundamente anticapitalistas y pensamos que la sociedad está dividida en clases sociales que tienen intereses irreconciliables. Los trabajadores, es decir el proletariado, es la clase que tiene que hegemonizar el proceso de cambio revolucionario junto al conjunto del pueblo. Hoy el proletariado está en todas partes y se expresa de distintas maneras, en la actividad laboral o fuera de ella. La organización de los trabajadores en los centros laborales o actividad laboral sigue siendo prioritaria, por eso nuestra opción preferente en la formación de un movimiento sindical clasista que se expresará en una central sindical clasista.

El estado es siempre una dictadura de clase, ya sea en su versión de tiranía, de monarquía o de república parlamentaria burguesa.

En Chile el Estado siempre ha representado los intereses de las clases dominantes y cuando se ha tensionado como en las guerras civiles de 1851, 1859, 1891 y en golpe de 1973, siempre ha terminado con un baño de sangre del pueblo. Las Fuerzas Armadas han sido un pilar fundamental en la dominación incluyendo la mal llamada “pacificación de la Araucanía” donde fueron asesinados 50 mil mapuche.

Estas verdades son principios básicos de cualquiera que se denomine marxista, si no está de acuerdo con estas aseveraciones, aunque se diga marxista, simplemente no lo es.

Por eso hacemos nuestra la declaración de principios de la nueva central clasista de trabajadores que esperamos nazca en el 2018.

“Los trabajadores agrupados en la Central Clasista de trabajadores, nos declaramos herederos de todas las luchas clasistas que han dado los trabajadores a través de la historia, de sus valores y principios, sueños y variados métodos de lucha que han ido en busca de mejorar las condiciones de vida de nuestra clase. En nuestros principios queremos sintetizar el acumulado histórico de derechos impostergables para la clase, denunciando los obstáculos y proponiendo alternativas de lucha para nuestras conquistas.

Es por lo anterior que la Central Clasista de Trabajadores declara que:

Es una organización anticapitalista, aspira al cambio de la sociedad, porque aquella en la que vivimos está controlada por el capital. Apostamos por una sociedad donde no existan las clases sociales, ni la explotación, tanto en este territorio, como en todos los territorios del continente y el mundo, porque la lucha de la clase trabajadora no tiene fronteras. Luchamos para crear una sociedad justa y digna, sin dominio del capital, con control por parte de los trabajadores de todas las riquezas básicas del país. Aspiramos a una sociedad que sea capaz de entregar a cada miembro de la clase trabajadora educación, vivienda, salud, recreación, cultura, en suma, el disfrute pleno de todos los derechos.

Para lograr nuestro objetivo debemos construir una fuerza propia que nazca desde el seno de la clase trabajadora organizada, que se oponga a la fuerza del capital y sus intereses, siendo  fiel reflejo de las necesidades y aspiraciones de la clase trabajadora”. Más adelante agrega “La Central desarrollará todas las formas de lucha que se den los trabajadores, atendiendo al momento histórico, la correlación de fuerzas y todas las variables necesarias para conseguir sus objetivos, usará  la legalidad para cuando  nos sirva y para cuando no usará la fuerza construida por los trabajadores. Actuando de hecho ante la prepotencia  y mezquindad  de un sistema  que da manga ancha al empresariado y reprime la legítima lucha de la clase trabajadora por una vida más digna” (propuesta de declaración de principios CCT noviembre 2017.)

Compañeros.

El marxismo es una valiosa herramienta de análisis y a través de la dialéctica marxista podemos entender mejor los fenómenos que ocurren en nuestro país, estamos lejos de entender el marxismo como un manual o como verdades inmutables, o una colección de libros e iconos sagrados, lamentablemente muchas expresiones del marxismo han caído en el dogmatismo.

En una línea dialéctica nuestros referentes son Marx, Lenin, Luxemburgo, Gramsci, Mariátegui, Guevara, Fidel y en Chile Luis Emilio Recabarren.

Junto con la lucha y la creación del poder de los trabajadores y el pueblo, etapa en la que nos encontramos, tenemos que ser capaces de imaginarnos cómo será la sociedad futura que conquistaremos, aunque parezca una utopía o algo inalcanzable con los grados de domesticación en que viven los trabajadores y el pueblo chileno. Tenemos que ser capaces de traer elementos de esa sociedad futura a la actualidad, como una forma de desacralizarla y lo que es muy importante como una forma de hacer conciencia, como escuelas practica de vida, Stalin decía 'según vive el hombre, así piensa', y es cierto, somos lo que hacemos. Un pueblo que no ejerce poder en la base, no podrá nunca ejercer el poder central, una clase que no comienza a vivir su destino no podrá nunca alcanzarlo.

Hay unas palabras de Eduardo Galeano sobre el CHE que reflejan su significado y enseñanza, citado por los compañeros que editaron 10 mil ejemplares del escrito de Guevara “El socialismo y el hombre en cuba” (1965) que fue distribuido de manera gratuita recientemente. “¿Por qué será que el Che tiene esta peligrosa costumbre de seguir naciendo? Cuando más lo insultan, lo manipulan, lo traicionan, mas nace. El es el más nacedor de todos.

¿No será porque el Che decía lo que pensaba, y hacia lo que decía? ¿No será que por eso sigue siendo tan extraordinario, en un mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen?.

Los ejemplos son necesarios y hay ejemplos ejemplares como Guevara y muchas experiencias dignas de contar en Chile, gérmenes prácticos de transformación, como las experiencias de los cordones industriales en el gobierno de Allende, la experiencia de los pirquineros de Petorca, reflejado en el libro de nuestro compañero Pedro Piñones, la organización de las tomas de terrenos de los 50 y 60, el alzamiento de Aysen y Caimanes en años recientes y tantos otros. 

La revolución comunista a la que aspiramos  no necesariamente terminará con la cultura y la política (entendida esta como la lucha por el poder), solo sabemos que terminará una etapa de la humanidad y comenzara otra, donde las necesidades materiales estarán satisfechas. En el comunismo, al menos al que nosotros aspiramos, que por cierto no es el cielo idílico de los cristianos, podremos llorar, tener nuestras creencias religiosas, pertenecer a una etnia o pueblo originario, a la diversidad que nos parezca, tener identidad propia y personalidad,  es simplemente nuestra vida, será en otro plano y por tanto radicalmente distinta.

Desde el marxismo nos damos cuenta que el mundo actual ha cambiado radicalmente, por supuesto no la explotación y la injusticia, cada vez más sofisticada, más refinada, han cambiado las subjetividades de los hombres y mujeres. Hoy todo es rápido y la dependencia de la tecnología es incuestionable, obligando a los seres humanos a pasar de la cultura de las letras a la cultura de los íconos, lo que conlleva que los procesos reflexivos son diferentes en las distintas generaciones, por eso es que no nos entendemos muchas veces en el propio movimiento.

Los chilenos y chilenas actuales, somos muy diferentes a los de hace 50 años, de por medio esta la revolución neoliberal en el país y las múltiples revoluciones tecnológicas de las últimas décadas. Por tanto se deduce fácilmente que las respuestas revolucionarias y organizativas no pueden ser las mismas de esos momentos.

Nuestros compatriotas son mucho más individualistas y hedonistas que antes, en general están en contra de lo colectivo, lo que ha implicado un debilitamiento gigantesco del tejido social, se vive en una “matrix” que desvaloriza lo social y por ende lo político, cree que por su esfuerzo personal logrará la felicidad que la sitúa en la obtención de bienes materiales y status social. Los resabios de solidaridad que quedan en la sociedad están orientados a una concepción caritativa y no de liberación.

El sistema en general ha logrado quitar o desvalorizar la idea de clases sociales e incluso las de pueblo, asociándolas a relatos pasados de moda. Si tengo un paradigma individualista concluyo que el que no surge socialmente es producto de la flojera o ineptitud. Estas ideas son aprovechadas magistralmente por el neoliberalismo imperante.

El sentido común no solo se forma con el aparato comunicacional del sistema, también se apoya en el disciplinamiento educacional, pero fundamentalmente lo hace con las formas de producción, las formas de trabajar. Por eso la sociedad ha tenido cambios significativos desde que han incluido el consumo extremo como parte del desarrollo capitalista de masas. En ello las nuevas tecnologías han cambiado las nociones de tiempo y espacio, con ello el aparato subjetivo de los humanos.

Tenemos que constatar la realidad con la idea de revertirla y su actual sentido común, que es un reflejo hegemónico de la ideología dominante, la ideología burguesa en una de sus versiones más extremas, el neoliberalismo.

No es casual que los dos grandes referentes ideológicos que están en nuestra sociedad sea el neoliberal y como contra punto de este el neo keynisianismo (paradigma que agrupa al malestar social existente). Esto tiene un sustento en la forma en que se intenta vivir o en los conflictos sociales. El neokeynisianismo tiene como base los derechos perdidos dentro del capitalismo actual, en el malestar social contra el abuso patronal, en la falta de oportunidades para competir con más justicia en las distintas esferas de la vida. El neo keynesiamo no alcanza para cuestionar el capitalismo como sistema, alcanza para cuestionar un modelo.

Afortunadamente, nuestra lucha no es producto de un invento, un delirio, una ilusión, ella se basa en la injusticia, en la explotación, en la dominación. El gigantesco problema que tenemos, es develar cuales son las contradicciones de carácter anticapitalista que puedan tener un puente de comunicación con los trabajadores y el pueblo.

El puente de comunicación social es vital en la construcción del proyecto anti-capitalista, que evite la sobre ideologización que nos aísla. Todos hemos sido víctimas de la visita de los mormones o testigos de jehová en nuestros hogares, y nos imaginamos que digan lo que digan estamos predispuestos a escucharlos y no creerles nada, lo mismo pasa con nuestro discurso radical con muchos trabajadores y trabajadoras o en sectores populares. Si asumimos esto, el tema de la demanda, la forma y la oportunidad es clave. Es muy distinto plantear nuestra visión clasista en una huelga, en un conflicto, que en frío, dentro del mall.

Los Rodriguistas estamos construyendo o retomando la lucha ideológica anticapitalista, para eso tenemos que tener “ethos”, instrumentos sociales, políticos, voluntad ligada a la creatividad. Estamos en lucha por influir en el sentido común de los trabajadores y en el sentido común del conjunto del pueblo.

Afortunadamente, los sentidos comunes están construidos sobre sentidos comunes anteriores y por elementos de lo que podríamos decir futuros sentidos comunes, sobre todo si somos capaces de traer a la actualidad ejemplos prácticos de lo que viviremos en el comunismo.

Además las realidades no son homogéneas existen particularidades regionales, comunales, de sectores sociales e incluso de combinaciones de formas de trabajo, por tanto los sentidos comunes tienen niveles de diferencias.

Recientemente salió un estudio en Inglaterra, donde se constata que la persona sin trabajo cambia su percepción del valor de la individualidad, la plata y en especial la valoración del colectivo.

La vivencia de la lucha cambia a las personas y las cambia a ideas que nosotros necesitamos para el proyecto liberador. Por eso valoramos cualquier lucha popular que se dé, porque abre una ventana de comunicación con el proyecto revolucionario. El papel de las demandas populares es muy relevante en proyecto de formación de conciencia popular. Un paso superior, es que eso se convierta en PODER POPULAR y voluntad revolucionaria (que es la etapa más alta de conciencia).

El marxismo, en especial su lógica de análisis, nos debe ayudar a analizar la realidad, a develar las contradicciones que están, tanto las más antiguas como las nuevas que surgen y ojalá podamos tener la capacidad de visualizar cuales son las que vienen.

El sistema capitalista mundial se mundializo, cumpliéndose una de las profecías de MARX, es el primer sistema que está en todos los lugares del orbe, lo cual ha traído nuevas disputas entre los distintos imperios y las distintas transnacionales muchas de ellas con más patrimonio que la mayoría de los Estados. Las guerras, las disputas económicas, la intromisión en las soberanías, las luchas ideológicas (potenciadas por las industrias del entretenimiento y el consumo) son parte constitutiva del orden mundial. El capitalismo en medio del festín de los avaros, en medio de un baño de sangre mundial, “vive” con nuevos métodos de dominación muy de la mano de los gigantescos avances científicos técnicos.

Existe una estabilidad en medio de la crisis permanente, en medio de la inestabilidad permanente, la llaman gobernanza y los “posmodernos” son un pilar fundamental. Los imperios incluyendo los nuevos imperios como el CHINO, necesitan los conflictos, pero hasta un nivel en que no se salgan de “madre”. Por eso es lo más probable (siempre existe una pequeña probabilidad de peligros mayores) que tanto China y Japón no permitan un conflicto nuclear USA- Korea del Norte.

Esta situación de “gobernanza” mundial, “gobernanza” en medios del caos del capitalismo, en medio de las sangre de millones, sufrirá un desequilibrio mayor con dos variables que están cambiando al mundo y el capitalismo, que implica un cambio de época, un cambio civiliza-torio: El cambio climático y el avance de la robótica y de la ciencia.

Está en proceso una gigantesca modificación del clima mundial, no es una fantasía, es una realidad en el mundo con tormentas nunca vistas en miles de años, con el aumento de la temperatura y por ende de deshielos en los polos, en nuestro país incendios, lluvias, sequías extremas, son una pequeña muestra de lo que viene. No hay vuelta, la humanidad tendrá que vivir de otro modo. El problema es que si vivimos todos o solo los ricos.

Por otra lado el avance tecnológico, en especial el robótico, que reemplaza mano de obra humana, es otra amenaza para la forma de vivir en este planeta, cada vez le sobra más gente al capitalismo y fenómenos como los millones de humanos sobrantes en zonas de Etiopía, Somalia, lo cual desata fenómenos como las migraciones a niveles gigantescos y con ello la política de los muros de los pudientes, muros que están en nuestro país, es cosa de visitar Las Tacas en la IV región o Chicureo en Colina y su reverso Til Til en la región metropolitana.

Una de las pocas cosas útiles del parlamento chileno han sido los “congresos del futuro”, estamos obligados a pensar en el futuro, que es más cercano que lo que imaginamos, vivir en la inmediatez, nos hace mucho daño, estamos ad-portas de un cambio civilizatorio. Vivimos de otra forma o viviremos como muestra  la cinematografía dedicada a los zombis, que para la burguesía somos los pobres.

Si asumimos en serio estos temas, tendrían que tener un impacto en nuestro quehacer.

El desarrollo “natural” del capitalismo, el cambio climático y el desarrollo de la actual tecnología, como combinación es una bomba de exterminio masivo.

 

Bolivarismo

El 27 de julio de 1819 en una orden general, Don José de San Martín decía: Compañeros del ejercito de los Andes :La guerra de la tenemos de hacer del modo que podamos: si no tenemos dinero, carne y un pedazo tabaco no nos tiene que faltar: cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mujeres, y si no andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios: seamos libres, y lo demás no importa nada.... compañeros, juremos no dejar las armas de la mano, hasta ver el país enteramente libre, ó morir con ellas como hombres de corage” (fuente Vida de San Martín de Nolberto Galasso. Observación así se escribía en esa época)

San Martín lanzó ésta proclama en la ofensiva para liberar Perú, se encontraba muy enfermo, tenia presiones para volver a Buenos Aires, sin embargo respondió con la proclama reflejando el ethos que poseía a los patriotas, la mayoría criollos de las clases pudientes, con sus indios y esclavos, podríamos decir que era el espíritu de la época para liberarse del yugo español.

Lograr ese espíritu para nuestro proyecto, es un gran desafío.

Sun Tzu definió 5 factores fundamentales de la guerra y coloca como el primero la influencia moral “con la alegría de superar las dificultades el pueblo olvida el peligro de muerte”, además Sun Tzu escribió “Por influencia moral entiendo aquello que hace que los súbditos estén en armonía con sus dirigentes, de modo que los seguirán en la vida y la muerte, sin temor a que se pongan en peligro de muerte” (Arte de la Guerra, siglo VI antes de Cristo).

Los Rodriguistas tenemos que ser capaces de ver la historia en el contexto en que se vivía aquella época, los análisis tienen que ser de época, cuando decimos históricos estamos hablando de análisis concretos, con la realidad de ese momento, no con la realidad de hoy, tenemos que observar los procesos.

La mayoría, sino todos, de los jefes de la independencia pertenecían a familias muy acaudaladas o de rangos un poco menores, Bolívar, los Carreras en Chile, San Martín, Artigas por ejemplo. Un caso singular es el del gran Simón Bolívar, el comenzó su rebelión siendo parte de una de las familias más ricas pero terminó en la pobreza y con un pensamiento muy distinto al que comenzó, se fue radicalizando en la lucha y terminó abogando por la igualdad de los esclavos y el bajo pueblo.

Nuestra independencia como nación no se explica sino en el proceso de libertad latinoamericana, sino imposible, el ejercito libertador fue dirigido por los patriotas argentinos y tuvo en ello también esclavos negros, que combatieron heroicamente en Chacabuco y en Maipú, murieron casi todos, el aporte de esos esclavos al igual que integrantes de los pueblos originarios fueron “aportes” obligados de los acaudalados.

Chile y en eso hay que reconocer, cosa difícil para la izquierda, a O Higgins, su adhesión a la libertad de toda Latinoamérica, partiendo por la escuadra libertadora al Perú, ya que Ohiggins era bolivariano y pertenecía a la logia lautarina que dirigía San Martín.

En la gesta de la independencia, quizás uno de los hechos más significativos fue el congreso anfictiónico en 1826 en Panamá, este se instaló entre el 22 de junio y el 15 de julio de 1826 para crear una confederación de los pueblos iberoamericanos desde México hasta Chile y Argentina.

Se constituyó en la concreción del máximo sueño del Libertador, quien en 1815 expresó desde Jamaica: "¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuera para nosotros lo que el de Corinto para los griegos!... Ojalá que un día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto Congreso...". Bajo esta perspectiva, Bolívar anhelaba el entendimiento entre todos los países y buscaba la unidad del continente. 

Un bolivariano dijo también "Sólo la unidad del pueblo y la solidaridad de sus dirigentes garantizan la grandeza de las naciones." (Andrés Bello).

El congreso se diluyó al poco tiempo por mano del imperio, que siempre vió la unidad de los latinoamericanos como una amenaza a sus intereses, increíblemente para los tiempos de hoy, Chile participó en el congreso anfictiónico.

Bolívar tenía muy claro la necesidad de la unidad latinoamericana y tenía muy claro el peligro que significaba Estados Unidos para nuestros países, es conocida su frase “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad”.

EE.UU. tiene una larga lista de intervenciones en el mundo y en especial en latinoamericana, Chile no está exento de esta clase de relación. La intervención de Estados Unidos en la política chilena comenzó durante la Guerra de la Independencia de Chile con el embajador Joel Roberts Poinsett, quien estuvo al lado de los independentistas por la rivalidad de su país con el imperio español, al igual que EE.UU. estuvo apoyando a José Manuel Balmaceda en la guerra civil 1891, por su rivalidad con el imperio británico. El hambre del imperio de dominar lo que designa como su “patio trasero” no ha trepidado en ser muy pragmático y en llevar las peores operaciones políticas militares, como fue derrocar al gobierno patriótico de Salvador Allende. También los gringos condicionaron la salida pactada a la tiranía y su remplazo con un conservador régimen parlamentario burgués.

Si bien hablamos de hace 200 años el sueño de Bolívar vuelve cada cierto tiempo como en la reciente década con los comandantes Fidel Castro.y Hugo Chávez.

Panamericanismo versus latino-americanismo

La idea de la unión hispanoamericana para el triunfo de la independencia tiene sus raíces en Francisco de Miranda. Junto a él, le sucedieron otros patriotas, - siendo la piedra angular de todo este proceso - de revolución independentista de América: Simón Bolívar, El Libertador. Su concepción de lo que hoy día denominamos “integración” tiene una base estrictamente hispanoamericana, propia y común de su tiempo. Otro momento de este proceso lo ocupó el más genial pensador político del siglo XIX: José Martí. Su concepción será más abarcadora: neolatina y caribeña.

Sin embargo, esa unidad que se pretendió lograr en un momento dado, fue temida y rechazada por algunos intereses nacionales además de los círculos norteamericanos. En el caso de Estados Unidos, su esfera de influencia no esperaban cederla a otra potencia, aun conociendo la debilidad de España. Y por ello, como resultado del arsenal ideológico en la política exterior norteamericana, ocupa un lugar destacado la idea del panamericanismo, de la “solidaridad” continental, de la “unidad” de los países del Hemisferio Occidental, supuestamente determinado por la proximidad geográfica, por la interdependencia económica y por la afinidad espiritual.

A pesar de los esfuerzos realizados por nuestros próceres, particularmente, Bolívar y Martí, ha los “Estados desunidos del Sur” lo dividió finalmente el expansionismo norteamericano. Reflejo de esto son las concepciones dadas a través de la historia de los EEUU en relación con la América, “destinados” a ocupar un lugar hegemonizante en la misma. (Fuente: Dos concepciones de la unidad: Latinoamericanismo vs. Panamericanismo. Sus orígenes. Marlene Portuondo).

Este enfrentamiento político cultural a cruzado toda la vida de las repúblicas latinoamericanas, con la aparición de Chávez y el apoyo de Fidel y otros líderes latinoamericanos como EVO, volvió a ser más evidente esta disputa continental, el ALBA, UNASUR y muchas otras expresiones es un esfuerzo por colocar la integración de nuestros pueblos sin la intervención yanqui. Antes lo intentó Fidel y la revolución cubana.

Una muestra de la falsedad del “panamericanismo” fue cuando los gringos gestionaron un tratado militar, el TIAR, con todos los países del continente, al final de los 40 para defender el continente de una intervención de países de otras latitudes. Este pacto y su uso político quedo develado en la guerra de Las Malvinas, donde los gringos optaron por apoyar a los ingleses, cosa que también hizo Pinochet y en especial la Fuerza Aérea chilena que fue soporte logístico y de información para los ingleses.

La acción de la guerra, por parte de la dictadura argentina, dictadura horrenda como la chilena, no niega la aspiración legítima de Argentina sobre las islas.

Por muchas razones el Bolivarismo no es cosa menor, la única posibilidad de ganarle al imperio es enfrentarlo juntos, para eso tenemos que vencer a los yacanonas que habitan nuestros territorios, esto es parte de la batalla por las idea de la cual hablaba Fidel. El congreso anfictiónico, aunque se llame de otro modo, es parte de nuestro proyecto político revolucionario, es parte de las necesidades de la liberación.

Estamos a 20 años de que se acabe el tratado sobre la antártica, si los latinoamericanos no estamos unidos, nuevamente los imperios nos pasaran a llevar y quedaremos sin derechos sobre las riquezas que están en la antártica. No es casual que el sionismo este poblando el sur de Chile, o que los ingleses no estén dispuestos a irse de Las Malvinas Argentinas, con el cambio climático las reservas de agua dulce en la antártica serán vitales. Un dato clave, el mapa chilenos en la zona, esta superpuesto al mapa de otros países, ¿quién será en el futuro el soberano en el polo sur?

Si bien siempre la idea de unidad latinoamericana, que llamaremos Bolivarismo ha estado presente en Chile con Bernardo O higgins, Andrés Bello, Francisco Bilbao, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Salvador Allende, Elmo Catalán que murió en la guerrilla boliviana, también con los miristas chilenos en MRTA peruano, para nosotros, rodriguistas, llegan a un nivel muy alto el aporte de guerrilleros chilenos en la revolución nicaragüense, el apoyo a la guerrilla salvadoreña y colombiana,. Days Huerta, Edgardo Lagos, Volodia Alarcon y tantos otros están con nosotros en esta creación política revolucionaria.

En las últimas décadas el pensamiento y obras de Fidel, el CHE, Marulanda, Chavez, Evo, son un aporte inconmensurable a nuestra ideología práctica. Nuestro proyecto revolucionario tiene como uno de sus ejes la unidad de los pueblos de latinoamericanos y dentro de esa unidad el protagonismo de los trabajadores y el pueblo, podríamos denominar nuestro Bolivarismo, uno popular, ya que somos conscientes de la existencia de la “boliburguesia”o de bolivarismos que impulsan los intereses de megagrupos económicos como los de Brasil.

De la gesta de nuestra primera independencia contra el imperio español, rescatamos la necesidad de una voluntad de libertad y emancipación del invasor, la necesidad de la unidad de nuestros pueblos para hacer frente al gigante de norte. A esas necesidades tenemos que agregar ahora con nitidez el papel de los pueblos originarios y el papel de los trabajadores.

Queremos destacar la opción latino-americanista del gobierno de la Unidad Popular y la visión del propio Salvador Allende.

Salvador Allende era bisnieto de Ramón Allende Garcés, quien, junto a sus hermanos Gregorio y José María, participó en las guerras por la Independencia. Los Allende Garcés eran “patriotas”, decididos a conquistar la libertad política para Chile y los países americanos. Soldados del Regimiento Húsares de la Muerte, a las órdenes de Manuel Rodríguez, y ayudantes de campo de Bernardo O”Higgins. (Si Somos Americanos. Revista de Estudios Transfronterizos, volumen IX / No2 / 2009 / pp. 171-191) 

El Programa de la UP establecía los siguientes objetivos para la acción internacional:

*Afirmación de la plena autonomía política y económica de Chile.

* Establecimiento de relaciones con todos los países del mundo, independientemente de su posición ideológica y política, sobre la base del respeto a la autodeterminación y a los intereses del pueblo de Chile.

*Establecimiento de vínculos de amistad y solidaridad con los pueblos dependientes o colonizados, en especial aquellos que estén desarrollando sus luchas de liberación e independencia.

*Sentido latinoamericano y antiimperialista por medio de una política internacional de pueblos antes que de cancillerías.

*Defensa de la autodeterminación de los pueblos, concebida como condición básica de la convivencia internacional.

*Reforzamiento de las relaciones, el intercambio y la amistad con los países socialistas.

*Afirmación de la personalidad latinoamericana en el concierto internacional

*La integración latinoamericana, sobre la base de economías liberadas de las formas imperialistas de dependencia y explotación.

(Fuente: Si Somos Americanos. Revista de Estudios Transfronterizos, volumen IX / No2 / 2009 /)

El discurso de Salvador Allende se construyó desde la invocación a los “padres de la patria”, de ellos extrajo “el llamado” a la unidad latinoamericana, la voluntad de lucha, el coraje: “No podemos continuar en una actitud de mendicantes, porque tenemos la dignidad que heredamos de los Padres de nuestras Patrias. Tenemos que realizar las transformaciones que este continente reclama y darle el perfil necesario y la fuerza que requiere para que podamos labrar nuestro propio e independiente destino”. (27 agosto 1971 en Bogotá)

Si consideramos al gobierno de la UP, con todos sus errores, los cuales resaltamos más que sus virtudes, una fuente ideológica importante, tenemos que ver el acumulado ideológico del pueblo de Chile y de los trabajadores por décadas.

La idea de SOBERANIA NACIONAL ligada a la SOBERANIA POPULAR, que son conceptos presentes en la creación del FRENTE PATRIOTICO MANUEL RODRIGUEZ, está muy presente en el relato de la UNIDAD POPULAR.

Recordemos el discurso de Allende un 5 de noviembre de 1970, celebrando el triunfo popular.

“Dijo el pueblo: «Venceremos», y vencimos.

Aquí estamos hoy, compañeros, para conmemorar el comienzo de nuestro triunfo. Pero alguien más vence hoy con nosotros. Están aquí Lautaro y Caupolicán, hermanados en la distancia de Cuauhtémoc y Tupac Amaru.

Hoy, aquí con nosotros, vence O'Higgins, que nos dio la independencia política, celebrando el paso hacia la independencia económica.

Hoy, aquí con nosotros, vence Manuel Rodríguez, víctima de los que anteponen sus egoísmos de clase al progreso de la comunidad. Hoy, aquí con nosotros, vence Balmaceda, combatiente en la tarea patriótica de recuperar nuestras riquezas del capital extranjero. Hoy, aquí con nosotros, también vence Recabarren con los trabajadores organizados tras años de sacrificios.

Hoy, aquí con nosotros, por fin, vencen las víctimas de la población José María Caro; aquí con nosotros, vencen los muertos de El Salvador y Puerto Montt, cuya tragedia atestigua por qué y para qué hemos llegado al poder.”

Todos sabemos que estos sueños fueron barridos a sangre y fuego 3 años después, por ese drama, es que por ningún motivo podemos apoyar la ilusión democrática que predica la izquierda de la Nueva Mayoría, ni sus nuevos satélites como el Frente Amplio, no hay cambio sin que el pueblo considere el uso de la violencia para defender sus intereses. Si no pensamos así, simplemente no hemos aprendido nada.

Es interesante pensar en la ilusión democrática, la matriz democrática, que es el corazón de las nuevas izquierdas, como superación practica de concepciones de lucha de clases y de estados como un aparato de fuerza de la clase dominante. Luego de la caída de los socialismos reales, se le cayeron las catedrales a muchos marxistas, presos de manuales o de modelos entraron en una crisis ideológica terminal. El eurocomunismo murió al poco tiempo de cumplir su tarea de dar golpes ideológicos a los revolucionarios, entonces quedó para ellos el único camino posible, la idea de la democracia, pero desprovista del sistema económico que la sustenta. Es así como incluso fuerzas que se denominan revolucionarias y anti-capitalistas recurren al concepto “idealizándolo”, la ilusión de que es posible que todos vivamos en armonía, en un sistema donde valga lo mismo el multimillonario Andronico Luksic y el barrendero Juan Pérez, solo basta que el ESTADO, que sea imparcial, que la justicia sea neutral, que todos tengamos oportunidades, es decir vivir en medio de la más brutal dominación e injusticia social, haciendo como que no existiera. Felices los burgueses con este logro.

Esto es una mentira gigantesca y sólo busca borrar la lucha de clases. Lo que conocemos como democracia es solo un régimen nacido en el capitalismo a finales del siglo XV, todos somos iguales hasta que algunos iguales pongamos en duda la propiedad privada la riqueza y la explotación. Una salida a la disyuntiva ha sido equiparar el socialismo como una democracia, que tiene cierto formato como lo define la carta democrática de la OEA, aparte de ser una ilusión, pretendemos imponerle ese formato a pueblos y comunidades que tienen otras formas de organización de la sociedad, que en muchos casos son muy distintos a cánones de occidente.

También la forma de dominación capitalista ha generado una casta especial (algunos hablan de clase) llamada burocracia, este fenómeno negativo también se desarrolló en los socialismos reales, en la práctica esta casta ha entorpecido la plena soberanía popular y en muchos casos ha remplazado esa soberanía. Burócratas para nosotros son aquellos que se apropian de “plusvalía social” e impiden la soberanía. En esta casta o clases están los políticos profesionales, como parlamentarios o ministros, los dirigentes sociales “apitutados” como los actuales dirigentes de la CUT y otras centrales, Son los representantes, que por el poder, se olvidan de los representados. Son los gérmenes de la corrupción, que junto a la “naturaleza” del burgués, han borrado cualquier asomo de moral en los poderes capitalistas.

 

Pensamiento de los pueblos originario

Chile tiene deudas incalculables con los pueblos originarios, en nuestra historia vergonzosa esta la “pacificación de la Araucanía”, el diario El Mercurio de Valparaíso, 24 de mayo de 1859 decía

 [...] Los hombres no nacieron para vivir inútilmente y como los animales selváticos, sin provecho del género humano; y una asociación de bárbaros tan bárbaros como los pampas o como los araucanos no es más que una horda de fieras, que es urgente encadenar o destruir en el interés de la humanidad y en el bien de la civilización [...].

Ya en 1866 nacieron las primeras leyes de ocupación de la “Araucanía”. El Gobierno encargó la misión al general de ejército Cornelio Saavedra.

Los Mapuche resistieron cerca de 15 años la invasión a su territorio. Kilapan emergió como el mayor Toki (jefe militar) de la resistencia. Sin embargo, la diferencia en armamento jugó un papel decisivo; mientras los Mapuche utilizaban lanzas de madera, boleadoras y palos, los soldados chilenos contaban con armas de fuego. Miles de mapuche murieron defendiendo su territorio, dejando su vida por su mapu (tierra). Este duro y lamentable capítulo de la historia de Chile finalizó el 4 de noviembre de 1881.

En el extremo sur del país hacia fines del siglo XIX la isla Grande de Tierra del Fuego concitó el interés de grandes compañías ganaderas. La introducción de las estancias ovejeras creó fuertes conflictos entre los selkman y los colonos británicosargentinos y chilenos, conflicto que adquirió ribetes de guerra de exterminio. Las grandes compañías ovejeras llegaron a pagar una libra esterlina por cada selknam muerto, lo que era confirmado presentando manos u orejas de las víctimas.

Recientemente el alcalde de Rapa Nui (Isla de Pascua) Petero Edmunds , dijo a revista Caras “ los problemas entre la isla y el continente se arrastran desde la firma del acuerdo de voluntades firmado en Valparaíso entre vuestro país y el rey Atamu Tekena en 1888” . El texto escrito en castellano, Rapa Nui y tahitiano habla de cesión de soberanía a Chile, sin hacer alusión a la propiedad de la tierra, utiliza el concepto de mau te hoa kona para referirse a Chile, es decir, amigo del lugar. Cabe recordar que desde la última década del siglo XIX, la isla fue arrendada a empresarios ovejeros, quienes confinaron a los nativos a un área de mil hectáreas en lo que es actualmente Hanga Roa, el perímetro fue cerrado con un muro de piedra que les impedía sembrar, cazar o pescar fuera del límite.

Estos y otras atrocidades son hechos concretos que el Estado chileno es responsable de injusticias gigantescas, pero junto con ello tenemos que decir que en la izquierda y en su pensamiento hay otras barbaridades en otros planos, en especial el ideológico. La izquierda siempre ha intentado colonizar al indígena porque lo considera como sociedades inferiores, es la impronta de la educación moderna, el recelo e incluso odio al salvaje, el argentino Sarmiento, que vivió en Chile, representante extremo de la visión civilizadora decía  “Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa calaña no son más que unos indios asquerosos a quienes mandarí­a colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así­ son todos. Incapaces de progreso. Su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado. El Progreso, 27 de septiembre de 1844.

Sarmiento representa la impronta modernizadora, el llamado progreso civiliza-torio, cosa a la cual la izquierda también ha adherido de alguna manera, así se intento proletarizar a los indígenas para que cupieran en la matriz ideológica de cierto marxismo, no son menores las criticas del pensamiento indigenista e indianista andino a los marxismos realmente existentes.

Occidente con su forma de modernidad, con la religión católica para latinoamericano y el capitalismo no solo ha traído el saqueo y la muerte, con ellos llego también la concepción patriarcal de la sociedad. El dominio contra el indio, el esclavo (que trajeron de África), luego los pobres, como también contra las mujeres subordinadas al patrón, todavía quedan resabios del ”derecho de pernada”.

La mayor parte de las sociedades pre-estatales documentadas por antropólogos y exploradores, consisten en una comunidad de centenares o miles de individuos con una jerarquía mínima, en donde destacaba más el concepto de espiritualidad comunitaria que de poder individual o autoritario sobre los demás. Al ser una sociedad de autosuficiencia, el objetivo principal era la alimentación, la procreación y la seguridad de la integridad de todos. El patriarcado se desarrolla con mayor fuerza en economías acumulativas.

Nuestra visión con los pueblos originarios en primer lugar hacernos cargo de las enormes injusticias que han sufrido y sufren en el continente. Los rodriguistas reconocemos que en el Chile no hay un solo pueblo, sino varios pueblos, está el pueblo chileno y sus particularidades y están los pueblos originarios, como el pueblo nación mapuche, con el cual tenemos que construir alianzas liberadoras contra los mismos que nos dominan: la oligarquía, la burguesía y las trasnacionales. 

Hacemos nuestra la carta escrita por Bernardo Ohiggins en 1818 a los pueblos australes

"Araucanos, cunchos, huilliches y todas las tribus indígenas australes: ya no os habla un Presidente que siendo sólo un siervo del rey de España afectaba sobre vosotros una superioridad ilimitada; os habla el jefe de un pueblo libre y soberano, que reconoce vuestra independencia, y está a punto a ratificar este reconocimiento por un acto público y solemne". (O Higgins, marzo 1819)

Los rodriguistas queremos reivindicar a los pueblos originarios, no solo por las injusticias cometidas, sino también aprendiendo de sus cosmovisiones y los consideramos como un aporte al pensamiento revolucionario, no se trata de asimilarlos, se trata de complementarnos y de aprender mutuamente.

La armonía con la madre tierra, el cariño a ella, la economía no acumulativa, el vivir en comunidad, el respeto a la cultura y los mayores, la protección de la comunidad, la vida espiritual, es decir el BUEN VIVIR, son parte del ideario rodriguista. En una época en el cambio climático y el avance de la tecnología individualista, una época de egoísmo extremo, de consumismo enfermizo, de múltiples enfermedades mentales, de un hedonismo que está matando el sentido de la vida y nos lleva a la destrucción, dimensiones de  sociedades donde la comunidad y el respeto a ella son vitales, vienen a complementar nuestra visión de cambio revolucionario.

Después de todo buscamos la libertad y la felicidad de los seres humanos, y nuestra libertad está ligada a vivir sin miedos.

La felicidad está asociada a la más plena libertad. Pero que es la felicidad?, que es la libertad? Ya sabemos que cada concepto e idea el significado real está asociado al uso cotidiano, a un contexto histórico y es un “constructo” que siempre esta creado por algunos y casi siempre esa construcción está ligada a las clases dominantes, pero existen también conceptos construidos por la resistencia.

Por ejemplo a lo largo de la historia la noción de “pecado” ha variado, lo mismo ha pasado con cada “idea”. Lo mismo sucede con las “necesidades”, ya se sabe que muchas de nuestras necesidades son creadas, entre ellas el consumo extremo, el status social, etc. También la “idea de felicidad” y la “idea de libertad” han sido manejadas.

Hoy en día la “idea de felicidad” de un integrante de una comunidad originaria puede ser muy distinta a la idea de una persona industrialista o altamente tecnologizada. Lo mismo sucede con la idea o aspiración a la libertad.

Para los rodriguistas la felicidad está asociada a un estado espiritual, de auto-conciencia, y no tenencias de bienes materiales como seria para un neoliberal. Felicidad y libertad son momentos de un mismo estado. La libertad está ligada al vivir sin miedos. Como hemos reflexionado antes, la humanidad está enfrentada a una crisis civilizatoria donde el desarrollo “natural” del capitalismo, el cambio climático y el desarrollo de la actual tecnología, como combinación son una bomba de exterminio masivo. Hay dos posibilidades: vivir en una sociedad donde la mayoría de los humanos sobren o una sociedad, ya no basada en capitalismo, en armonía con la madre tierra, que rechace el individualismo y viva en comunidad.

Los compañeros bolivianos a partir de construcciones ideológicas sobre el pensamiento andino han avanzado en las definiciones que han denominado el BUEN VIVIR y que lo han definido como “La satisfacción de las necesidades, la consecución de una calidad de vida y muerte digna, el amar y ser amado, el florecimiento saludable de todos y todas, en paz y armonía con la naturaleza y la prolongación indefinida de las culturas humanas. El Buen Vivir supone tener tiempo libre para la contemplación y la emancipación, y que las libertades, oportunidades, capacidades y potencialidades reales de los individuos se amplíen y florezcan de modo que permitan lograr simultáneamente aquello que la sociedad, los territorios, las diversas identidades colectivas y cada uno -visto como un ser humano universal y particular a la vez- valora como objetivo de vida deseable (tanto material como subjetivamente y sin producir ningún tipo de dominación a un otro)”. Plan Nacional para el Buen Vivir 2009 – 2013.

Es decir, vivir de otra manera, donde la acumulación de bienes materiales no sea el centro, más la acumulación de bienes espirituales sea el sentido de la vida.

La nueva vida, la que tenemos que alcanzar, no es pensable sin aprender del pasado, del presente y aunque parezca increíble, sin pensar en lo que pasara a futuro.

Las resistencias populares y las cosmovisiones mas allá de la modernidad de occidente, junto a la realidad que impuso occidente y sus contradicciones internas, tienen que estar presentes en las construcciones sociales liberadoras de futuro. Es posible sintetizar eso en un proyecto político, en una tradición de lucha...creemos que es posible.

Muchos dicen que no, son los mismos que vieron que la unión de un cristianismo liberador y el marxismo era una burrada, pero en la practica en el continente parió la teología de la liberación, que estaremos de acuerdo es un aporte revolucionario, los mismos ven como imposible la unión entre pensamientos de pueblos originarios y el marxismo, y sumamos a los que no ven posibilitad de unión entre las idea de Pueblo y Clase.

El troskysmo, el maoismo, el guevarismo, el stalinismo, todos se declaran marxistas leninistas, sus diferencias son entorno a tradiciones de lucha. Porque no pensar que los rodriguistas le podemos llamar a nuestra creación con un nombre propio, sin renegar del marxismo leninismo, marxismo bolivariano, concepto usado de manera esporádica por los compañeros de las FARC y de algunos venezolanos, hay alguna tradición en Argentina pero muy pequeña.

Es un ideario político ideológico, no pretende ser una ciencia, ni una filosofía, pretende ser una práctica identitaria, una práctica que construye un sueño liberador, una esperanza de vida.

Como dijo San Martín, seamos libres lo demás no importan nada.

 

Conclusiones. Marxismo Bolivariano

1.- Llamaremos marxismo bolivariano al ideario del MPMR, que tiene 4 fuentes principales: La historia de resistencia de nuestro pueblo; el marxismo; el Bolivarismo; el pensamiento de los pueblos originarios.

2.- Nuestro ideario está construido desde nuestras raíces, desde las luchas que ha protagonizado el pueblo, no viene solo de libros, que también viene de ahí, pero principalmente viene de la rebeldía que históricamente han expresado nuestros pueblos. Somos una continuación de las múltiples luchas que ha dado la clase a la cual pertenecemos y los pueblos latinoamericanos. Somos patriotas y latinoamericanistas, somos comunistas y nos alimentamos de las ideas de lucha.

3.- Cultivamos un ideario con premisas claras de lucha anti-capitalista, de clase, pero sin verdades absolutas, aprendiendo de diferentes experiencias y cosmovisiones que nos permitan aportar a salvar la humanidad, buscar la plena libertad y felicidad de todos y todas.

4.- Aspiramos a una sociedad post capitalista que llamaremos comunista (sin explotación- substracción de plusvalía), sin la existencia de clases sociales, basada en una vida en comunidad, sin patriarcado, no acumulativa en lo económico, en armonía con la madre tierra y con una inmensa acumulación de bienes espirituales. Aspiramos a disolver el Estado. Una sociedad comunista basada en la justicia social y el buen vivir, donde la máxima sea “"un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres".

5.- Para nuestro ideario no existe una contradicción antagónica entre el concepto PUEBLO y el concepto Clase. Por tanto el sujeto revolucionario anti-capitalista serán PUEBLOS que tiene como centro articulador a los trabajadores y trabajadoras organizados en los centros laborales. Labor de la clase será juntar en una lucha todos los sujetos anti-capitalistas.

6.- Nuestro proyecto liberador, implica vivir el ejercicio de poder popular y de los trabajadores en el proceso de lucha revolucionaria contra el capitalismo. La revolución no la fijamos en un solo momento, no minimizarnos la lucha por tener el poder político para ayudar a los cambios que se están gestando desde los poderes locales. La historia latinoamericana y los fracasos revolucionarios muestran que el poder de los trabajadores y el pueblo tienen que estar en todas las esferas, en la base y en la cúpula, en la cúpula y en la base.

7.- Por experiencia de los pueblos que han luchado, los intereses de la burguesía y el imperialismo son irreconciliables, con los intereses de los trabajadores y el pueblo que busca su liberación. Por tanto entendemos que es una lucha violenta mediada por la correlación de fuerzas existentes. Los estadios de transición al comunismo, pasan por la conquista del aparato estatal, que hasta ahora  lo denominaremos socialismo latinoamericano o socialismo comunitario, siendo una clara dictadura del proletariado y el pueblo.

8.- En el proceso de lucha por la libertad  y la emancipación son necesario desarrollar dos conceptos que para nosotros son inseparables SOBERANIA NACIONAL Y SOBERANIA POPULAR. Adherimos a la idea de patria grande y la necesidad común de lucha contra el imperio y dentro de la soberanía latinoamericana nuestra lucha es contra los capitalistas. Somos patriotas que aspiramos al comunismo.

Compañeros y compañeras.

Estamos frente a una crisis civilizatoria, hay que crear un mundo nuevo, ese mundo nuevo que tiene que ser post capitalista y también post socialismos de Estado, una sociedad no basada en las ideas desarrollistas, neoextractivistas, productivistas, que apuntan a la conquista de una falsa felicidad en base a la abundancia de bienes materiales. Necesitamos un “ethos” revolucionario que supere la visión de  dominar la materia y ser dioses todo poderosos. La ciencia ha mostrado sus virtudes y también sus peligros.

Si buscamos la felicidad y la plena libertad humana, la nueva sociedad para esa aspiración no puede ser otra que vivir en comunidad o en comunidades, donde la riqueza principal sea la acumulación de bienes espirituales y donde los bienes materiales, aquellos necesarios para asegurar la vida biológica no tengan restricción para nadie y sean de todos, es decir donde no exista la propiedad privada.

Esa sociedad son elementos de un pasado perdido y elementos de un futuro extraviado, la comunidad comunista. La sociedad futura tiene que ser construida con hombres y mujeres de una alta cultura, dotados de sabiduría y conocimiento en todos los planos, científico, filosófico, económico pero sobre todo espiritual y valórico.

Sin un “ethos”, un ideario, un relato, una voluntad no podemos construir algo serio y de futuro. Para llamar a combatir, hay que tener un futuro por el cual hacerlo y en ese combate tenemos que transformarnos en el proceso, vivir elementos del futuro hoy, es decir... “…el hombre nuevo” como le llamaba el Che Guevara”.

Los rodriguistas, profundamente anticapitalistas, antiimperialistas, rebeldes, comunitarios, tenemos que ir a sumar trabajadores, jóvenes y al pueblo en su conjunto a la lucha por una vida nueva, una sociedad donde el poder popular en base a los trabajadores sea el centro de la sociedad.

 

Precisiones de nuestra política

Un poco de historia

Los Rodriguistas hemos conceptualizado que han existido dos situaciones revolucionarias en Chile en los últimos 50 años, la del periodo de la UP y el de los 80 en la lucha contra la Tiranía terrorista de Pinochet.

En ambas situaciones revolucionarias el pueblo, la clase obrera y las vanguardias fuimos derrotados. Sin duda múltiples factores influyeron en ello. Responder porqué el pueblo fue derrotado tiene importancia cardinal para ver como desarrollamos un camino hacia una nueva situación revolucionaria, donde el pueblo y los trabajadores tengan la oportunidad de ganar. De lo que se trata por nuestra parte, es hacer una apuesta para construir un camino a esa situación de crisis, que no será igual a ninguna de las otras dos, “ni calco, ni copia, creación heroica” diría el intelectual revolucionario peruano José Mariategui.

En ambas situaciones hay factores que se repiten en la derrota, el papel del imperialismo norteamericano, el papel de la democracia cristiana, el papel del Estado y las FFAA, la debilidad ideológica y política de los revolucionarios, pero por sobre todo, la falta de una mayor consistencia y organización del pueblo, en especial de los trabajadores en los centros laborales.

Nuestra respuesta para crear una tercera crisis revolucionaria ha sido hasta ahora la Política del Poder Revolucionario (PPR) y un ideario propio que le hemos denominado marxismo bolivariano.

Cualquiera sea la forma de una crisis revolucionaria, donde podemos ganar o nuevamente ser derrotados como pueblo, debemos estar preparado como fuerzas populares para enfrentar una “guerra civil” o una confrontación muy violenta. Estamos claros que los cambios radicales significan que las clases dominantes en conjunto con el imperio y las transnacionales desataran todas sus fuerzas para impedir que cambie el sistema que les conviene.

Es una responsabilidad de los revolucionarios pensar y ayudar a crear las mejores condiciones materiales e ideológicas para enfrentar no solo el presente de por sí violento, sino también un futuro de cambio que no será en el juego democrático que nos quieren hacer creer los defensores del capitalismo o aquellos que solo lo quieren humanizar.

Nuestra apuesta de construcción es una combinación de formas de luchas legales e ilegales, que tengan como centro la creación y fortalecimiento de un poder popular con hegemonía de la clase trabajadora.

Con la derrota del 73, quedó claro las limitaciones de la vía institucional, aquella apuesta de que acumulando espacios de poder dentro de la institucionalidad burguesa, está sería transformada, en ese camino, la lucha de clases se resuelve hipotéticamente en el parlamento burgués, en torno a la aplicación de tal o cual ley, donde la experticia de los constitucionalistas seria clave, junto al papel de los partidos legales. En este esquema los movimientos sociales son importantes, pero como clientelismo electoral para los partidos políticos legales. El poder popular no tiene mucho espacio en esa estrategia de construcción social, ya que el papel fundamental está depositado en los partidos políticos altamente especializados.

La matriz que está en estas concepciones, tienen su origen en la socialdemocracia que implica la conquista de cambios sin violencia y en una evolución política que no necesita revoluciones o rupturas. Los que se dicen revolucionarios y reivindican este camino son evolucionistas más que revolucionarios, un buen ejemplo es la futura secretaria general o presidenta del Partido Comunista Carol Cariola, cuando señala que: “la idea de la retro excavadora”-propuesta por un PPD- “es una provocación que no ayuda”. Abandona cualquier posibilidad de ruptura en el corto plazo, adhiriendo a una eterna transición de cambio que implique la humanización del capitalismo, es decir la impronta socialdemócrata, adornada con una retorica revolucionaria de carácter culturalista. Este pensamiento, lo reafirma el actual presidente del PC, Guillermo Teillier, cuando frente a la petición de su partido a la justicia chilena de desalojo de dos predios del PC, ocupado por 8 y 60 familias respectivamente, en Barnechea y El Tabo, asegura que: “estamos en el capitalismo y tenemos que actuar con las reglas del capitalismo”.

El nuevo conglomerado socialdemócrata que disputa espacios políticos a la Nueva Mayoría, el Frente Amplio, representa básicamente lo mismo, es solo una elite de recambio, que usa las demandas del pueblo como trampolín, las declaraciones del alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, luego de ser electo son esclarecedoras, este joven profesional se desdijo de todas sus críticas a la Armada de Chile, ya que ahora en un puesto de representación tenía que ser ”responsable”, marcando un antes y un después de ser electo.

Junto con ello también tenemos que decir que la rebelión popular desatada en los 80 contra la tiranía terrorista de Pinochet, que era lo opuesto a la vía institucional también fracaso en el objetivo de terminar con el sistema impuesto por la tiranía y la presión popular solo fue factor para que el imperio y la oposición burguesa desalojaran del gobierno a los militares, no así del poder.

Los millones de chilenos en la calle a piedrazo limpio fueron factor para sacar a Pinochet de La Moneda, pero como no se ganó, el neoliberalismo, experimento capitalista mundial, se quedó ya no administrado por la tiranía, sino por un régimen parlamentario burgués, que algunos le llaman democracia.

Entonces si nuestro camino aparentemente no es el 73, pero tampoco la rebelión de los 80, ¿que proponemos? O mejor dicho ¿que nos proponemos?

Nos parece con poco futuro de cambios revolucionarios, tanto la vía institucional, como el camino de la guerra popular prolongada o la insurrección como fue pensada por los teóricos revolucionarias europeos en el siglo XX. No porque las propuestas no tengan una coherencia interna o desarrollo teórico para justificarlas, sino porque nuestras experiencias de lucha concreta hasta ahora no nos muestran esos caminos.

1.- La vía institucional en Chile, puede resolver el tema del gobierno, pero ya sabemos que no resuelve el tema del poder.

2.- La insurrección y la guerra popular prolongada, en una situación de régimen parlamentario burgués no afectado por una situación de guerra con otro Estado o de liberación nacional se ve poco realista.

No podemos descartar ninguna de ellas, o elementos de ellas, pero nos parece que el planteamiento de hacer las correcciones de las “fallas” del 73 o hacer las correcciones de las “fallas” de la rebelión del 80, serian insuficientes, porque tenemos que dar cuenta de la nueva situación mundial, tanto en las adecuaciones de los actuales imperios, el cambio medioambiental y sobre todo las transformaciones tecnológicas. Existen nuevas formas de subjetividades en los seres humanos. Estamos frente a una nueva forma de producción capitalista que ha perfeccionado la explotación, y transformado la manera de ver la vida por los mismos explotados...el capitalismo se ha vuelto adictivo.

Lo real hoy en el Chile del 2018, es que el pensamiento anti-capitalista en la sociedad no existe como alternativa de disputa de la conciencia de los abusados. Nuestro ejercicio teórico de imaginarnos la revolución y las situaciones que la permitan aparece para muchos como una locura o algo ajeno a cualquier realidad, para la inmensa mayoría somos personas “afiebradas”, pero no nos amilanemos, en su momento, lo mismo pensaron de Espartaco, Cristo (al cual crucificaron por petición del pueblo), Bolívar, Luxemburgo, Lenin, Fidel, Chávez y tantos otros.

En el Chile actual, en medio de un individualismo consumista, lo social es algo a construir, y en esa construcción no solo tenemos como enemigo al neo-liberalismo y sus expresiones de todo tipo, también tenemos como enemigo al pensamiento que hemos denominado neo-keynesianismo, aquel pensamiento, que sin abandonar el capitalismo, pretende corregirlo, humanizarlo, otorgando ciertos derechos sociales que “emparejen la cancha” y que tiene como “ideal”, como utopía a la democracia y no ya una sociedad post capitalista. La democracia no pone en cuestión la propiedad privada y la plusvalía, la democracia supone la creación de un Estado neutral, que ya no responde a intereses de clase. La democracia propone la no existencia de lucha de clases en el capitalismo (todos somos iguales al momento de sufragar) y en su versión más terrenal la democracia norma el conflicto.

Compañeros y compañeras.

Cualquier escenario que tengamos que enfrentar pasa por;

1.- Periodo de creación de la fuerza propia del pueblo detrás de un proyecto anticapitalista y revolucionario (PODER POPULAR REVOLUCIONARIO). En ese periodo el esfuerzo central es colocar el MPMR en la creación y conducción de movimientos sociales en lucha y por tanto hay que disputar el poder dentro de los movimientos de base.

2.- Como corazón de ese poder popular tenemos que asegurar que sean los trabajadores, la clase organizada en los centros o actividades laborales y en eso, es estratégico la creación de la central sindical clasista y el posterior llamado de ella, a lo que podríamos denominar el CONGRESO DEL PUEBLO EN LUCHA.

3.- Dotar de una impronta anti-capitalista al proyecto popular. Ideario y práctica anticapitalista. Si el pueblo y los trabajadores no ejercen cuotas de poder concreto es muy difícil pensar que después lo pueda hacer en toda la sociedad. Las principales escuelas de los revolucionarios, es ejercer poder popular revolucionario concreto.

4.- Todas las formas de luchas, “legales e ilegales”, en este periodo de formación de conciencia anti- capitalistas son útiles si sirven para levar la conciencia y organización popular de carácter anti-capitalista.

En la actualidad existe un duopolio ideológico que se disputa el futuro de las mentes de nuestros compatriotas, las dos corrientes de pensamiento son capitalistas, por un lado el neoliberalismo y por otro lado un neokeynesianismo. Ambos son construidos sobre la hegemonía capitalista, dos caras de la misma moneda. Uno de brutal franqueza, el neo-liberalismo, otro “progre”, de brutal cinismo, el neo-keynesianismo. Entendemos como un nuevo Keynesianismo el intento de otorgar algunos derechos sin terminar con el capitalismo y en las condiciones actuales donde el capitalismo Neoliberal, ya ha establecido las condiciones en las que se pueden reformar las “leyes del capital”, que estará muy lejos de lo que imaginó e implementó Keynes.

¿Podremos los Rodriguistas visibilizar el anticapitalismo en la mente de los chilenos?, ésta es parte de nuestra misión, es la misión del momento, para ello tenemos que ver como lo hacemos, afortunadamente las contradicciones reales están allí, no las inventamos, ni vienen de los libros. Junto con lo anterior, el futuro cercano tiene dos grandes catástrofes en curso, la crisis medioambiental y las personas sobrantes para el capitalismo, que está dejando el avance de la robótica.

Los rodriguistas también hemos avanzado en la idea de una hipótesis de conflicto, de cómo hacer los cambios que Chile necesita con urgencia.

Los rodriguistas por definición aspiramos a la conquista del comunismo, es decir a una sociedad donde no existan las clases sociales, donde no exista la explotación del ser humano por otro ser humano.

Esa revolución tiene una largo trazo que recorrer y quizás tenga muchas revoluciones que hacer en el camino e incluso en el mismo comunismo no se terminarán las revoluciones, ya que el comunismo no necesariamente eliminará la dominación, si la explotación. La política y la lucha por el poder no se acaban. Solo eliminara las clases sociales, la propiedad privada y por tanto la plusvalía (explotación).

Lo que tenemos claro, que el camino al comunismo a la sociedad sin clases, es proceso, que pasa por la creación de poderes populares de trabajadores ahora, y que esas fuerzas (las propias del pueblo y los trabajadores), tienen que ejercer poder concreto, como única forma de obtener tener las capacidades necesarias para ejercer el poder central cuando corresponda.

Lucha de clases, poder popular revolucionario, socialismo comunitario, control social y de los trabajadores, vivir y luchar en comunidad, educación popular liberadora, despatriarcalización, economía no acumulativa, Armonía con la madre tierra, auto-conciencia, son conceptos de un mismo movimiento, el movimiento comunista.

En la reflexión sobre los 100 años de la revolución bolchevique y Recabarren, resaltó la pregunta sobre las diferencias revolucionaria entre los bolcheviques y el dirigente de los trabajadores chilenos. Está claro que éste se declaro un admirador de la revolución rusa a la cual adhirió sin reparos, también está claro que los revolucionarios rusos con Lenin, Trosky y Stalin a la cabeza, pero también Recabarren vieron un proceso revolucionario, un camino al comunismo. Entre estos se puede distinguir diferencias en torno a la destrucción del Estado Burgués. Los bolcheviques, de acuerdo a su realidad, apostaron por la destrucción del Estado Burgués en la Rusia zarista en un solo momento, el “asalto al palacio de invierno”, era su realidad, destruyeron el viejo estado y lo reemplazaron por otro Estado, el Estado Proletario, que en realidad era más campesino que proletario. El padre del sindicalismo chileno apostaba a la gradualidad e incluso no tan violenta. Para los troskistas y críticos de Recabarren, éste gran pensador práctico chileno, “no alcanzó su madurez revolucionaria porque se suicidó”, lo cual implica para ellos, que la madurez revolucionaria es pensar igual que Lenin o Trosky (algo más parecido a la religión que a la dialéctica). Recabarren llego a las conclusiones revolucionarias desde dentro del sindicalismo concreto, podríamos decir que adquirió su auto-conciencia, no desde el partido, más bien formo el partido, y su auto-conciencia la adquirió en el mundo real que le tocó vivir, desde la influencia de Partido Demócrata del cual venía, desde la influencia cristiana, porque entonces seria incompleto? o completo?, hay recetas infalibles, hay formas únicas?

Para nosotros está claro que hay que destruir el Estado Burgués, como lo hacemos es una pregunta abierta, lo básico y común es que no queremos salvarlo para el capitalismo o la burocracia. Será a la bolchevique, será en la concepción recabarriana, lo seguro que no será ninguna de las dos, es una batalla, concreta y singular. Hasta ahora nos imaginamos como una combinación de luchas y formas, cuál será la más preponderante?, no sabemos, por eso la política es un arte y tenemos que usar todo lo que nos ayude en lograr los objetivos revolucionarios.

Compañeras y compañeros

Tenemos  la gran tarea de contribuir a desarrollar el anti-capitalismo, su ideario en el Chile actual, las  demandas que lo impulsen,  los instrumentos sociales y políticos que lo representen. Esa lucha es de toda la patria grande, es una lucha de toda Latinoamérica, es una lucha de los diferentes pueblos que vivimos en una de las regiones más privilegiadas y hermosas del orbe.

En el plano social político proponemos que el esfuerzo principal sea impulsar la Central Clasista de Trabajadores (CCT), con ella construir el CONGRESO DEL PUEBLO EN LUCHA, para lo cual tenemos que participar e incluso formar instrumentos sociales clasistas en lo territorial, estudiantil, cultural, medioambiental, etc.

Tenemos que dotarnos de todos aquellos instrumentos que nos permitan ejercer de mejor manera nuestra política, es por eso que el encuentro ha ratificado nuestra participación en los eventos electorales, donde existan condiciones para poder cumplir con nuestros objetivos, lo electoral es una herramienta al servicio de los objetivos tácticos y estratégicos del MPMR.

El ideario del MPMR que acordemos en este encuentro se debe convertir en un ideario de bastas capas populares, que dote de un ethos, relato, épica, mística  y sobre todo de una voluntad revolucionaria a millones, en especial a los trabajadores, para lo cual tenemos que llevar adelante una política de alianzas con los anticapitalistas y tener la flexibilidad de alianzas tácticas en caso necesario.

Nuestro ideario, nuestra política, nuestro plan debe abrirle paso a la más amplia creatividad popular, que desate la rebeldía por todos lados, que desate un nuevo modo de vida, que desate la desobediencia, que desate el poder popular revolucionario.

En especial compañeros si compartirnos el diagnostico de que la crisis ambiental y el desarrollo de la robótica que generara población sobrante para el capitalismo, debemos ver el cómo afrontamos orgánicamente esto desafíos.

Cada rodriguista tiene que tener claro su puesto de combate y su misión, si no somos capaces en forma colectiva de entregar esas misiones, tenemos que ser capaces de auto asignárnosla. Parafraseando a San Martin “seamos revolucionarios, lo demás no importa nada”.

Al final el éxito de nuestra política depende de la voluntad de cada uno de nosotros.

Con el ejemplo de los héroes populares y en particular de nuestros héroes rodriguistas, estamos seguros que haremos historia.

CON LA REBELDIA DE SIEMPRE

Dirección  Nacional

Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez

Noviembre 2017

 

 

Lucha Antipatriacal.

El 9 Encuentro Nacional ha determinado asumir la lucha contra el patriarcado como un contenido intrínseco de nuestra ideología. Existe una relación social de dominio patriarcal que debemos ser capaces de denunciar. No luchar contra esta injusta relación trastoca nuestros anhelos de justicia social e igualdad. La lucha Antipatriarcal requiere de acciones concretas para desmantelarlo. El patriarcalismo y su yugo, tiene directa relación con la lucha por la emancipación definitiva.

Es necesario ir elaborando más teoría al respecto, en ese sentido los compañeros bolivianos han tenido avances notables, producto incluso de su cosmovisión.

El encuentro nacional ha determinado avanzar en el estudio e implementación de esta nueva adquisición ideológica.

 

Armonía con la Madre Naturaleza.

El 9 encuentro nacional ha determinado incorporar como parte de nuestro ideario, la necesidad de luchar por impedir la destrucción de la madre naturaleza.  Fidel señalaba: “Los bosques desaparecen, los desiertos se extienden, miles de millones de toneladas de tierra fértil van a parar cada año al mar. Numerosas especies se extinguen. La presión poblacional y la pobreza conducen a esfuerzos desesperados para sobrevivir aún a costa de la naturaleza. No es posible culpar de esto a los países del Tercer Mundo, colonias ayer, naciones explotadas y saqueadas hoy por un orden económico mundial injusto”.

“Los poderosos discuten las formas del nuevo reparto del mundo. Los pobres y los países pequeños tratamos de saber cómo vamos a sobrevivir en las próximas décadas. Si somos islas a unos cuantos metros sobre el mar, nos preguntamos qué ocurrirá cuando las aguas suban de nivel y si podremos enfrentar las sequías, los ciclones y demás catástrofes climáticas que nos esperan”. “No se trata solo de nuestros valores culturales y humanos. Se trata de nuestras propias vidas, de nuestra existencia como naciones. No somos nosotros los culpables; otros nos colonizaron y nos explotaron. Las sociedades de consumo destrozaron el medio ambiente, liquidaron millones de especies de plantas y animales, envenenaron los mares, los ríos y los lagos, contaminaron el aire, saturaron la atmósfera de bióxido de carbono y otros gases nocivos, rasgaron la capa de ozono, agotaron yacimientos de petróleo, carbón, gas natural DEFENSA DE LOS VALORES 5 y enormes riquezas de minerales sólidos, exterminaron nuestros bosques y arruinaron los suyos”.

 

Debemos buscar explicaciones y respuestas en la Armonía con la madre naturaleza de los pueblos originarios.

Leave a comment

Make sure you enter the (*) required information where indicated. HTML code is not allowed.

Bingo sites http://gbetting.co.uk/bingo with sign up bonuses