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La lengua rapa nui en peligro de extinción

 

La Tercera. 8 noviembre 2018.

Hoy solo el 16% de los menores de 12 años de la isla hablan el idioma, un fenómeno que incluso tiene a las autoridades locales copiando el modelo neozelandés que está recuperando el maorí.

En la cocina de Vicky Haoa hay un letrero que advierte “Aquí se habla rapa nui”. Es una forma clara y explícita de recordar a quién visite su casa que ellas es una isleña preocupada y ocupada de revitalizar la lengua de sus ancestros.

Esta mujer, tecnóloga médica de profesión, miembro de la Academia de la Lengua de Isla de Pascua y declarada por la Unesco como Tesoro Humano Vivo, explica que lamentablemente la mayoría de los adolescentes, jóvenes y adultos jóvenes de la isla no hablan la lengua rapa nui. Se estima que solo unas dos mil, de las seis mil personas que habitan en ella, hablan.

 

“El problema viene desde hace mucho años pero ahora se ha hecho más latente. Cuando se nos prohibió hablar el idioma, se comenzó a hablar menos. Hoy, los abuelos son los que manejan la lengua. Pero los padres no le enseñaron a los hijos, entonces tenemos una generación de menores de 30 años que no la habla o que no le habla a sus hijos porque no saben. Con mi nieto tengo una batalla diaria”, dice Haoa.

A comienzos de este año, se dio a conocer una encuesta realizada por Unesco y el Ministerio de Educación. Este trabajo es parte de los esfuerzos que se están haciendo por revitalizar la cultura y la lengua de este pueblo. La encuesta sociolingüística, en la que participaron más 500 y que se hizo en rapa nui, mostró que más del 70% de las personas rapa nui de mayor edad (65 años o más) tiene un nivel alto de competencia lingüística, pero este nivel baja mientras más jóvenes son. Así, en los niños de 8 a 12 años, solo el 16,7% alcanzó un nivel alto.

Orgullosos de sus tradiciones, varias iniciativas se están tomando la isla para evitar que su lengua muera. A fines del año pasado, el Concejo Municipal de Isla de Pascua aprobó, por unanimidad, una nueva ordenanza en la que se declara la lengua rapa nui como idioma oficial con el fin de protegerla y garantizar su uso público y al mismo tiempo, proteger los derechos lingüísticos de los hablantes y garantizar la no discriminación por hablar una lengua originaria. Así, en todos las oficinas y actos públicos deben ser en esta lengua.

Para el alcalde de la Isla Pedro Edumunds la ordenanza es un reflejo de lo que quieren sus habitantes: valorar la cultura, la lengua. “De a poco lo estamos consiguiendo”, dice. Prueba de ello es Hoŋa’a Re’o Rapa Nui , un jardín infantil que significa “nido” y que comenzó a funcionar en mayo del año pasado. En el nido, los niños más chicos tienen dos años, lo más grandes, cuatro. “La idea es que el jardín vaya creciendo con ellos y seamos un colegio que solo hable rapa nui. El próximos años, si nos aprueban los dineros, vamos a tener 10 cupos más”, dice Haoa.

En el colegio intentan que los más chico y también con los papás hablen la lengua, para que no sientan que es algo que solo se hace en el colegio, como aprendizaje tienen que saber que es su lengua materna y eso se habla también en la casa. Las reuniones de apoderado son en rapa nui y envían tareas a la casa para que puedan ser realizadas con los papas e incluyen grabaciones para que puedan también oír ¿Evaluación? Según Haoa funciona de a poco. “Algunos papás se justifican diciendo que hay mucho trabajo en casa”.

Lo que pasa con la lengua rapa nui puede ser parecido a lo que ocurre con el resto de la población indígena pero no hay forma de saberlo. Elisa Loncon, académica de la U. de Santiago y experta en Cultura e Idiomas Originarios, dice que es imposible saber el problema que existe en Chile con las otras lenguas originarias porque nunca se ha hecho un “censo lingüístico como el que se hizo en Rapa Nui. Según un estudio del Centro de Estudios Públicos (CEP) del año 2016 la población mapuche que habla mapuzungún está disminuyendo: si en 2006 un 56% de los mapuches dijo no hablar ni entender su lengua, hace dos años era el 67%.

“El problema es que este tipo de datos o los que entrega la Casen son preguntas en castellano y en el que pides que la persona te diga si habla o no, pero no es en la lengua para saber su nivel de comprensión y uso. No sabemos con certeza quiénes hablan una lengua indígena y quiénes no. Las personas tienen cierta resistencia a decir soy hablante. La tendencia normal después de tanta discriminación es dejar de hablar o decir que no lo hace”, dice Loncon.

Hay personas que enseñan mapuzungún y con la llegada de migrantes bolivianos, también se están haciendo cursos de aymara y quechua, pero enseñarlas es difícil, cuenta la académica. “Enseñar una lengua no es lo mismo que hablarla. Esa persona debe tener una especialidad académica, requiere preparación en el método de enseñanza de una segunda lengua, saber de fonética, dialéctica, pragmática. Se debe investigar y capacitar a quién enseña”, señala.

Un buen ejemplo

En este momento, una comitiva de profesionales está en Nueva Zelanda. Según explica Haoa, “son coordinadores que trabajan en la municipalidad, profesores y educadores tradicionales que están observando cómo lo han hecho los maoríes para retomar su lengua, queremos aprender de ellos. Los maoríes tenían dos generación que no hablaban la lengua y lo están logrando”.

“Las estaciones de radio y el canal que funciona en la isla, tocan música rapa nui pero todos los programas son en español. En las calles no se habla mucho. Tenemos que ser creativos, a lo mejor dar becas a los jóvenes que hablen el idioma. Faltan personas que se capaciten y nos ayuden a enseñar”, insiste Haoa.

 

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