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Presentan investigación sobre la tradición de danzas rituales, conocidas como los bailes chinos

Elrodriguista. 08 abril 2019.

“Si tú nos prestas la vida” es una investigación de casi 700 páginas sobre la tradición de danzas rituales, conocidas como los bailes chinos, realizada por cuatro antropólogos y fotógrafos, se presenta a partir de esta semana en Santiago, Andacollo y Ovalle. 

La publicación aborda la historia y las transformaciones que han vivido los bailes chinos, cofradías de músicos danzantes que realizan fiestas en torno a imágenes de figuras católicas, en poblados rurales, zonas mineras o caletas artesanales.

La investigación será presentado a las 19 horas de este jueves 11 en el Museo Chileno de Arte Precolombino, ubicado en Bandera 361, Metro Plaza de Armas.

El origen del baile chino

El baile chino es una danza ritual originaria del Norte Chico y de la Zona Central de Chile, aproximadamente entre los ríos Limarí y Aconcagua, ​ y que hoy alcanza también la zona del Norte Grande.

 

Consiste en una hermandad de músicos danzantes que expresan su fe a la Virgen y al Niño Dios, entre otros, a través de la música, el canto de coplas y las coreografías (llamadas «mudanzas»).​ El baile chino es considerado Patrimonio Cultural Inmaterial de dicho país al estar incluido en el Inventario Priorizado de Patrimonio Cultural Inmaterial en Chile, a través del reconocimiento entregado por el «Programa Tesoros Humanos Vivos de Chile» al baile pescador chino de Coquimbo № 10 de Andacollo y fue inscrito en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco el 26 de noviembre de 2014.3​

El origen de esta tradición se remonta al periodo precolombino, época de la «Cultura Aconcagua», ubicado en la zona central de Chile entre los años 900 y 1400, ​ quienes fabricaron instrumentos musicales de piedra similares a las flautas o pivilcas actuales empleadas en los bailes chinos.

Tras la llegada de los conquistadores españoles, se produjo un efecto de sincretismo con el cristianismo, lo que dio a las danzas rituales algunos elementos con los que cuentan hoy. La palabra «chino» deriva de 'china' (del quechua: china, 'hembra') la cual fue usada por el inca para referirse ciertas criadas o siervas y luego pasó a ser utilizada por los españoles para referirse a sus sirvientas indígenas de las encomiendas. La palabra «china» aún se utiliza en Chile para referirse a una empleada doméstica o a la campesina compañera del huaso. ​

Desde mediados del siglo XVI, diversos testimonios describen los instrumentos, sonidos y danzas de los bailes chinos,6​ que siguieron manifestándose durante la Conquista y la Colonia, demostrando tener rasgos propios dentro de los rituales populares de América que contienen aspectos de la cultura indígena y aportes hispanos. En 1910 Ricardo Latcham Cartwright escribió:

Los Bailes se componen de Chinos, turbantes y danzantes, distinguidos por su traje, los instrumentos musicales que tocan y en los pasos y ritmos de sus danzas. Los Chinos tocan únicamente la antigua püvillca que produce una sola nota; su danza es lenta y acompasada, y se ejecuta saltando de un pie a otro, semi agachados y de vez en cuando dando una vuelta completa en el aire. Se asemeja mucho a algunos de los pasos del baile choiquepurrún (ortografía original). ​

La primera cofradía moderna de bailes chinos se originó en Andacollo en 1585. ​ Las cofradías están encargadas de sacar la imagen de la Virgen del templo y llevarla consigo en la procesión para que encabece la marcha; de esta manera, realiza el recorrido completo y luego es devuelta al templo.

En 1968 se produjo un cambio en las fiestas de los chinos al introducirse en Cabildo el primer baile danzante proveniente de la Fiesta de La Tirana que, con sus propias normas y proliferación, modificaron el contexto ceremonial chino, pues tienen un mayor volumen al tener instrumentos de fabricación industrial frente a las flautas de chino artesanales.

Nota de la Radio U de Chile.

La colorida resistencia de los bailes chinos

Una investigación de casi 700 páginas sobre la tradición de danzas rituales, realizada por cuatro antropólogos y fotógrafos, se presenta a partir de esta semana en Santiago, Andacollo y Ovalle. 

Rodrigo Alarcón L.   Domingo 7 de abril 2019 16:04 hrs.  Diario U de Chile.

Si tú nos prestas la vida. La devoción popular de los bailes chinos y sus fiestas se llama el voluminoso libro que los antropólogos Rafael Contreras y Daniel González y los fotógrafos Manuel Morales y Marcos González presentarán este jueves en el Museo Chileno de Arte Precolombino.

En casi 700 páginas, la publicación aborda la historia y las transformaciones que han vivido los bailes chinos, cofradías de músicos danzantes que realizan fiestas en torno a imágenes de figuras católicas, en poblados rurales, zonas mineras o caletas artesanales.

Vigentes desde la región de Tarapacá al valle del Mapocho, los antecedentes más antiguos de estas danzas rituales se remontan hacia fines del siglo XVI. El uso de flautas y tambores de cuero, tocados en vistosas comparsas de doble fila, es una de sus características centrales.

“El baile chino, como otras fiestas de los pueblos, es un acto de resistencia frente a las imposiciones de las distintas y sucesivas globalizaciones que han afectado al orbe desde 1492, desde la Revolución Industrial hasta la mundialización del factor dinero. A través del baile chino y expresiones semejantes, el danzante, el cantor, el orador, ejercen un acto de poder”, escribe el historiador Carlos Ruiz Rodríguez en la presentación del textos.

Estos elementos están presentes en el libro, que funciona como una continuación de Será hasta la vuelta de año (2015), una investigación con la que Rafael Contreras y Daniel González ganaron hace tres años el Premio Pulsar a la Mejor Publicación Musical.

Cuatro partes conforman este volumen, editado por Etnomedia y el Museo Campesino en Movimiento (Mucam): una serie de cuatro ensayos, una sección con documentos (actas, cuadernos, cartas y libros parroquiales), un segmento con la transcripción de cantos a la Virgen, de 1874 a la actualidad, y cientos de imágenes capturadas a lo largo de Chile.

Más de 500 copias serán entregadas de manera gratuita a los propios bailes chinos, así como a bibliotecas a instituciones educativas entre Tarapacá y Santiago.

“Lo que quisimos fue poner a la mayor cantidad de bailes que podamos entre los que hemos registrado en todas las fiestas a las que hemos ido”, explica Rafael Contreras. “Entre lugares, fiestas y bailes, en el libro hay 50, que es casi la mitad de todos los chinos de Chile. Eso nos permite decirle a la gente: ‘aquí están ustedes’. Quizás no se van a ver todos, pero van a ver a sus amigos y parientes. Si le pasábamos el libro solo a los académicos o lo dejábamos en una librería, nunca lo iban a ver los chinos”.

Según el antropólogo y documentalista, la tradición de los bailes chinos mantiene su dinamismo y vigencia, aunque ésta no sea visible desde las grandes zonas urbanas. “Hay un etnocentrismo desde la ciudad y las clases medias acomodadas, frente al otro. Se dice que se está perdiendo, pero lo dicen porque no está en Providencia, no está en los diarios o en la tele”, asegura.

“Siempre nos reímos de ese carácter bomberil del folclor, de rescatar o salvaguardar cosas. Sin duda hay tradiciones que están en riesgo, pero es porque hay formas de vida que están en riesgo. El patrimonio es un concepto medio mañoso, porque aísla los productos culturales de su contexto. En este caso, el patrimonio no es el baile chino, sino la forma de vida que da origen al baile chileno”, ahonda el también documentalista.

En ese sentido, Rafael Contreras señala que los bailes chinos -como cualquier manifestación cultural- están sometidos a las transformaciones de la sociedad: “Cada vez hay menos integrantes jóvenes, por ejemplo, y lo mismo pasa con los alféreces, que son los cantores. En ese sentido hay una crisis, pero es una crisis de la sociedad. En la medida que ésta cambia, ¿qué relevancia encuentra un joven en ser católico, por ejemplo?”.

Aun así, también existen colectivos integrados por personas más jóvenes, criados en la ciudad, que encuentran otros motivos para indagar en la tradición: “Ellos encuentran en esto un sentido que quizás no es católico y romano, pero es la comunidad; encontrar un lugar propio, común, donde construir un sentido colectivo. Si bien es más posmo y no es común en los bailes tradicionales, también te sorprendes cuando ves ciudades como Copiapó y la cantidad de gente que gira en torno a la fiesta religiosa. Ahí hay 150 bailes. Si cada baile tiene cerca de 30 personas, estamos hablando de casi cinco mil personas. Es impresionante”.

Santiago, Andacollo y Ovalle

Si tú nos prestas la vida será presentado a las 19 horas de este jueves 11 en el Museo Chileno de Arte Precolombino, ubicado en Bandera 361, Metro Plaza de Armas.

La actividad se repetirá el domingo 14 (14:30 hrs.) en la sede del Baile Chino N° 1 Barrera de Andacollo, en Pasaje Gabriela Mistral 29, Población Las Catanas.

A las 10 de la mañana del jueves 18 de abril habrá una tercera presentación, en el Colegio de Artes Eliseo Videla Jorquera de Ovalle, ubicado en Antonio Tirado 405.

Todas las actividades son abiertas al público.

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