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Érase una vez un presidente…..

Aquíles Baeza.

Había una vez un presidente que paso a la historia como uno de los mandatarios que por avaricia intento vender el reino donde vivía a un gigante egoísta que ya estaba en decadencia. El poder del dinero y los negocios lo cegó a tal punto de hipotecar cualquier pisca de decoro y de cordura. Se volvió loco.

Los “30 dinares” volvieron una vez más a jugar su papel en la historia. A este presidente no le bastó hacer negocios con grandes pescadores de un reino vecino cuando su propio país perdía parte del mar en un tribunal intergaláctico, tampoco le basto ser uno de los ricos más poderosos de su nación. Nada era suficiente.

El presidente quería hacer negocios con las riquezas de otro reino de la región, un reino que se atrevió a desafiar al imperio egoísta. El mandatario era astuto, zorro, vivaracho, ya antes se había convertido en el principal accionista de la bolsa de comercio de un vecino del reino rebelde.

 Uso la retorica que usaba el imperio como escusa para invadir lugares, defensa de la democracia, una fantasía que usaba para engatusar feligreses; la defensa de la libertad, como le llamaba al arte de la sumisión; la defensa de los DDHH, como le llamaba a la defensa de una sacro-santa propiedad privada.

La ceguera del presidente y sus seguidores le hizo perder de vista que vivía en un mundo donde otros imperios estaban al asecho y su ceguera tampoco le permitió ver que sus aliados eran débiles en sus países y estaban en peligro de ser desplazados por rebeldes o por gobiernos más cautos y pensantes.

El sector político de este presidente, aquel que podría tener un poco más de cordura o de visión de largo plazo se dejo arrastrar a una aventura desquiciada, tal como les sucede a los jugadores en los casinos de juego, se dejaron llevar por el momento. No se daban cuenta que eran ludopatas. Audacia, audacia y más audacia pensaron tal como le aconsejaron saltimbanquis y bufones.

Como en toda historia de cuentos, los malos gobernantes tienen fecha de vencimiento, lo malo es que también existen las historias de terror, donde los malos gobernantes son remplazados por otros que se disfrazan de buenas o buenos samaritanos y de una manera más sofisticada y elegante sirven al mismo imperio egoísta.

Pero a veces, pocas veces, existen reinos, donde los vasallos, los pueblerinos consiguen colocar a uno de los suyos en el gobierno y la historia es un poco más feliz.

A veces, pocas veces, esos reinos se unen y le dicen al imperio que se vaya al carajo y conforman una alianza poderosa que el imperio egoísta no se atreve a desafiar.

Last modified onDomingo, 24 Marzo 2019 17:15

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