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Pedro Piñones y sus letras rebeldes desde Cabildo

Elrodriguista. 10 marzo 2019.

Pedro Piñones poeta rodriguista. Poeta Cabildano, Poeta de la rebeldía. También amigo de la prosa, relator de la historia de los pirquineros de la provincia de Petorca. Político revolucionario, polemista en la radio Dulce, “chaleco amarillo” subiéndose al avión para visitar Paris donde estuvo exiliado y donde están sus hijos. Ex preso político de los que mantuvo en alto la dignidad. Pedro que le hace honor a su nombre, firme, claro, solido.

Pedro Piñones estuvo presente en el homenaje a las combatientes en el día internacional de las mujeres trabajadores.

Acá su aporte leído en la tumba de la comandante Tamara.

EL SILENCIO   Y LA SOLEDAD EN LAS CELDAS

Se sentía ese silencio andrajoso y  maloliente, te acuerdas tu  hermano combatiente

Ese silencio  nos perseguía entre  barreras metálicas y gendarmes con sus bastones

La soledad era   la enemiga en los inviernos crueles y húmedos de esos ladrillos  grises donde  corrían  gotas  asesinas,  donde nos perdíamos en pedazos de sueños vacilantes  e incruentos.

 

Entre  esos sueños sentíamos la polvareda de  los caminos  con acento de rebelión

En los tiempos  menos fríos nos brillaba aún más esa esperanza tan nuestra

De leales siempre y consecuencia  hasta el  final.

Si hermanos los recuerdo  cuando los años  van olvidando  cosas.

En esa  soledad sentimos la humedad de  los durmientes de las líneas férreas

Portando mochilas a lugar  seguro o  a entregar a  nuevos combatientes

Las noches se hacían  calor y nos entregaba esa fuerza que a veces vacila

Después por los pavimentos rotos y barriales de  las poblaciones

Buscando  esa fuerza natural del pueblo y  encauzarla

Reconozco  que los calendarios pasaban  bostezando  en  esas  celdas

Y el silencio  parece que estiraba al tiempo.

Otras tantas veces en  esa  soledad  sabíamos que caían hermanos

 Sin jamás renunciar su lucha  contra la tiranía,

Ese silencio  era de  lágrimas y de  gloria  y romper esos muros, salir a la calle

Seguir sus pasos camaradas.

En ese  llanto doloroso sentíamos caer la lluvia y esa humedad que hacía temblar  los huesos en esa celda hediondas

Que atraparon los olores de muchos y se quedó allí,

Por eso que el silencio y la soledad son testigos de  nuestra tragedia heroica

Que al compás del tiempo se hace grande

Que nos derrotaron, pero jamás  nos hemos puesto al lado  del amo.

Sufría nuestro corazón  sufría el corazón de las familias

Sufría el alma de  nuestros amigos

Sabiendo  noticias del  exterior de  los muros, nos entibiaba el corazón

Y los puños para continuar la lucha hasta el final,

Nuestro final, pero  el  de la resistencia.

Allí supimos de la muerte del Palito, de Pum Pum, Antonioletti y otros, de los que fueron los túneles, en un capacho y  helicóptero, saltando barreras…

Nos salió un  grito del alma y un adolorido llanto

Ellos se quedaron  en el tiempo lanzando una estrella de no  vencerse ni  sentirse vencido

Ojala allí  en sus tumbas siempre haya una flor y un mensaje escrito  en un papel para decirles gracias simplemente compañeros

También unas lágrimas que son necesarias por las vidas que se perdieron en la entrega

 A una causa que aún está pendiente.

Allí nuestros ojos estaban  clavados en la distancia,  sintiendo cerca a esos guerreros

Después  vimos caer otros,  pesaba la perdida y la  derrota

Tiempo después  vi  quebrarse a otros,  otros se entregaron al  sistema opresor

Otros tantos se acomodaron,

Otros se fueron a sus casas y entraron al olvido en su soledad

Otros siguieron  regando la tierra de esperanza, otros  se  hicieron bandidos

Allí  yo  sentí más grande la palabra resistencia, amor futuro, esperanza, luchas

Me dolieron esos que se fueron a sus casas  derrotados.

 Cuando  escribo  esto se me revienta el pecho de emoción

Y lanzo un grito al tiempo,

Que ese  grito lo  escuche Juan Bautista y Juana Ester, mis padres

Que me formaron, que ese obrero minero   analfabeto sepa que jamás traicione,

Que ningún  consecuente traiciono, mi padre resistió  como pudo   allí  en la mina

La dinamita fue su  arma,  fueron  derrotados por las metralletas de la traición,

Por la Tamara y José Miguel y por todos los guerreros heroicos.

 

Si estábamos  como prisionero  fue por el pan para todos, para que los niños fueran  felices

Y no  bajaran a las profundidades de  las minas a trabajar

Si no  que estudiaran, estas cosas tan simples otros no las  conocen, no las entienden

No  saben que significa realmente la libertad,  no saben que entre humos de metrallas

Se siente ese aire diáfano que disparan nuestras verdades,

No  entienden porque  los jóvenes se  levantan para hacer estallar  los muros

Y llagara el día, aunque no lo creas las barreras del sistema  y los opresores serán derrotados

Y la libertada caminara  por las calles victoriosas

Los opresores deberían conocer y saber de porque la rebeldía

Debo confesar compañeros que vivo   en el silencio y me acompaña la soledad

Es la soledad del que va más allá, del  guerrero

Porque si nosotros perdimos la fe y confianza en la lucha

Perderemos para siempre, no se puede  justificar la inconsecuencia,

Así iremos ganando las peleas y ganaremos en el  futuro todas  las peleas populares

En estos tiempos de derecha  e izquierdas  administradores del legado  del tirano

Debemos ser muy fuerte y más  convencidos por nosotros y los que se quedaron en el camino

Porque si perdimos esta pelea  contra el  sistema

Perderemos todas las  peleas, nadie  se rinde ahora, no   lo podemos hacer después de haber resistido con  valor.

 

El último combate siempre será de resistencia

Los combatientes saben que la resistencia  sigue, aun siendo golpeados duramente

Otra  cosa será sentirse derrotado y no revertir esas derrotas transitorias.

Por eso nos odian las  clases dirigentes porque somos la luz y las esperanzas del asalto popular

Y hemos aceitado, limpiado lo que nos va quedando 

Que creemos que  el  armamento es necesario y la organización popular también jamás pediremos perdon a los tiranos, ellos comenzaron esta canción, cuántas veces hemos resistido?

 

La derrota  no la sentimos en las cárceles,  ni  en la tortura bajo potentes luces tiránicas

En esas soledades  y el silencio nació  de nuevo la resistencia moral camaradas

Porque a pesar de golpes y quedar desmenbrados, nadie se rindió

Y vendrán mil batallas y ese ejemplo  de moral estará presente,

He escrito por esas soledades y  ese silencio,

Donde salimos más  convencidos

Más humanos, más  compañeros

Más  consecuente

Más rebeldes

Orgullosos de saber que los que no se rindieron   y aún están en batalla

Que los que se vendieron por 30 denarios que lo aprovechen

Porque el pueblo los abandonara y pedirá  cuentas.

 De todos esos silencios y soledades,  yo no me olvidare

Los recuerdo  con cariño  hermanos de  celdas y barrotes

Veo con alegría a esos  nuevos estamentos populares.

Continuadores de nuestros heroicos caídos

De todos esos que no han bajado sus banderas

De esos fieros pampinos, de las mujeres y estudiantes

De los obreros que amasan la gran esperanza  de  la unión

Y de luchar juntos.

 

Pedro Piñones Díaz

Ex Prisionero político

MPMR

 

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