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El Estado Policial en los liceos de Santiago, el legado de Jaime Guzmán y el derecho a la rebelión

Eugenio Matta. Junio 2019.

Fuerte presencia de fuerzas policiales militarizadas en el frontis de los liceos; desalojo de liceos; carabineros deteniendo y golpeando a decenas de jóvenes;  leyes como la de “(J)Aula segura” que criminaliza a los que protestan; redes de funcionarios, apoderados y estudiantes “sapos” en los colegios; campañas mediáticas para criminalizar a los que luchan; reglamentos internos dictatoriales; grupos de padres y apoderados de derecha que lamen las botas de los dictadorcillos de turno. Todo esto y más es pan de cada día en los liceos de la comuna de Santiago.

Son manifestaciones que develan que vivimos en un régimen que es una expresión de la dictadura de los poderosos, de los mismos que gobiernan tras bambalinas desde el 11 de septiembre de 1973.

Para los agentes del sistema cualquier joven estudiante que lleve una insignia de un colegio “emblemático” (“problemático”) es sospechoso de ser un antisocial, por tanto hay que seguirlo y vigilarlo. Se llega a la barbaridad de detener a infantes de séptimo u octavo básico. Mucha gente que solo se entera de las noticias por los medios de comunicación oficiales considera a los jóvenes rebeldes como “violentistas”.

 Lo que sucede en los colegios de la comuna de Santiago es un símil de lo que ocurre en las comunidades en conflicto en el Wallmapu o en aquellos lugares donde los trabajadores y pobladores deciden protestar. El sistema responde al descontento social con expresiones de Estado Policial y se ha preparado mucho para ello.

Todo esto es “normal”, “legal”, “democrático”. No existe ningún escándalo político en el parlamento por ello, ni en los tribunales, tampoco ninguna condena internacional. Así funcionan las democracias modernas dirán muchos. Está tan “naturalizada” la situación que ningún parlamentario de la Nueva Mayoría o del Frente Amplio va a los liceos a tratar de parar la violencia estatal, es mas a los que apoyan a los jóvenes también se les criminaliza.

Todo esto es posible por la imposición de un Estado que ideó y creo Jaime Guzmán. El viejo “Estado Portaliano” fue remplazado por el “Estado Guzmaniano” en la llamada “transición”. Ambos Estados tienen en común su concepción anti popular.

La dictadura terrorista de Pinochet agudizó el Estado Policial con el golpe militar luego de los tres años en que la Unidad Popular estuvo en el gobierno. Nada se podía hacer en el país sin la autorización del régimen, la historia es conocida y sufrida por millones de chilenos.

Con la llamada “transición” se implementó en común acuerdo entre la dictadura y la oposición burguesa un régimen llamado “democrático”, que en la práctica ha sido una dictadura del capital, una nueva forma de dictadura de los patrones. Sin duda fue el triunfo  de las ideas de Jaime Guzmán. 

Las instituciones de la dictadura terrorista en esencia no fueron modificadas en su concepción, entre ellas las fuerzas armadas y de orden continuaron con la misma doctrina que considera a los movimientos sociales que quieren cambios estructurales como un enemigo interno.

Jaime Guzmán quería un sistema donde no fuera posible un proyecto como el que encabezo Salvador Allende. Todo fue pensado y ejecutado para que “Nunca Más” fuera posible la Unidad Popular y su proyecto de cambio estructural, para que Nunca Más la revolución socialista amenazara el capitalismo chileno.

El Nunca Más de Guzmán y sus seguidores significa tener los dispositivos de dominación para impedir que la rebeldía se salga de los causes “aceptables”. Hay que eliminar lo más temprano posible las amenazas pensó el ideólogo. Los métodos son múltiples, muchos de carácter político, como la coaptación y otros brutalmente represivos que implican la muerte o la encarcelación.

Jaime Guzmán,  fue y es más relevante que Pinochet, este intelectual orgánico de la burguesía criolla logró que su figura tuviera “legitimidad” en todo el andamiaje sistémico, incluso un partido, la UDI, lleva su ideario, es legal y su presencia es avalada por todo el espectro político parlamentario, el propio Partido Comunista en su impronta republicana está dispuesto a defender la legitimidad de su existencia, así quedo acreditado con su participación en el minuto de silencio que el congreso le otorgo al representante del gremialismo.

Jaime Guzmán es el Diego Portales de este tiempo.

Si bien es cierto que el sistema es mucho más sofisticado que ayer en sus formas de dominación, donde el manejo que tiene en el ámbito de la neurociencia les permite mantener al grueso de la población ”idiotizada” o presa de los estados de ánimo que genera la publicidad de todo tipo, no tiene dominado o asegurado todo.

Es cierto que el sistema ha generado un individualismo hedonista inédito en nuestra historia, pero todavía las contradicciones de la vida real genera posibles explosiones sociales a las cuales hay que controlar para que no se salgan de “madre”. En ello el Estado, la “política”, la represión tiene un importantísimo papel que jugar.

La lucha de los rebeldes, de los que quieren cambios estructurales tiene que estar ligada a las demandas concretas y a la lucha por el cambio total del sistema. Un Chile donde impere una real soberanía nacional y popular tiene que desmontar por completo, revolucionar el actual Estado chileno y toda la concepción anti-popular que conlleva, esto se hace luchando dentro y fuera de la legalidad, lo demás es solo funcional al mismo estado guzmaniano

Tal como ayer, como en la lucha contra la dictadura terrorista, los jóvenes, los rebeldes estudiantes, muestran que es legítima, que es posible, que es necesaria la rebeldía.

 

Last modified onLunes, 17 Junio 2019 00:13

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