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Con Macri o con Cristina, Argentina seguirá de la mano del FMI

Texto: United Press International - Argentina

El lanzamiento de la fórmula (Alberto) Fernández – (Cristina) Fernández, generó amplia repercusión en el escenario político argentino pues ya se avizoran en el horizonte las elecciones presidenciales que podrían, eventualmente, desplazar del gobierno al actual mandatario, Mauricio Macri y a su partido Cambiemos.

Sin embargo, lo que es seguro, es que Argentina seguirá de la mano del Fondo Monetario Internacional (FMI), o más bien, atada a ese organismo, pues ninguno de los principales candidatos, más allá de declaraciones grandilocuentes, desconoce que continuará cumpliendo con los acuerdos alcanzados con el Fondo.

El flamante candidato presidencial del kirchnerismo, Alberto Fernández, dijo en entrevista con Página 12 que “la deuda es un fuerte condicionante porque Macri a lo único que le prestó atención para salvar los problemas de demanda de dólares fue al mecanismo financiero. Pensó que el problema inflacionario sólo se resolvía atacando a la moneda. Y generó un estrago financiero como pocas veces ha vivido la Argentina. Hay que darle una solución al estrago financiero, de lo contrario no existe solución al tema de la deuda. Pero todo esto hay que hacerlo sin descuidar que tenemos que desarrollar el aparato productivo para volver a poner en funcionamiento la economía.

 

Con eso vamos a empezar a resolver la crisis social que hoy tenemos. Hay que hacer todo en simultáneo. Está claro que debemos abordar el tema pero nosotros nunca hemos pensado en dejar de pagar la deuda o dejar de cumplir las obligaciones”, reconoció el ex jefe de los ministros de Néstor Kirchner.

También, el ex titular de Economía durante 2013 y 2015, en el gobierno de Cristina Fernández, y actual diputado nacional,  Axel Kicillof, fue claro, “no podés romper con el Fondo”. 

Y de los funcionarios del gobierno actual, comenzando por el propio jefe de Estado, Macri, ni hablar. En síntesis, el Fondo seguirá con cualquiera que gane las próximas elecciones.

La diputada del Partido Obrero (PO), Romina del Plá, opinó sobre este escenario que "después de apoyar a los candidatos provinciales del PJ (Partido Justicialista), CFK (Cristina Fernández de Kirchner) termina en una formula detrás de Alberto Fernández: es un acuerdo con quienes, lejos de ser una oposición, gobernaron con el macrismo estos años, al que se sumarán las fracciones del pejotismo y del massismo restantes."

"Alberto Fernández carece de intención de voto y de construcción política propia. Es una fórmula para el FMI y los fondos de inversión. Es un hombre del gran capital y que fue socio estrecho del Grupo Clarín", puntualizó la legisladora.

 Y añadió que “la insistencia de la ex presidenta en ofrecer un programa ‘que pueda ser cumplido’, delata que pretende gobernar pagando la deuda externa usuraria y pactando con el FMI. Un programa antagónico a las necesidades de las mayorías populares”. 

Izquierda Diario, por su parte, medio del Partido de los Trabajadores Socialistas (PST), indicó que “en el contexto actual, por el acuerdo con el FMI el próximo gobierno ya tiene asegurados pagos anuales obligados por U$S 40 mil millones al año (10 % del PBI), la mayor parte en dólares, que no hay. Sólo en 2019 los vencimientos de deuda llegan a U$S 86.000 millones, mientras los vencimientos de deuda hasta 2026 sumaban U$S 323.075 millones (al 4° trimestre de 2018)”.

Agregó el medio que “con esas –obligaciones- por delante y una economía hundida, la propuesta de Cristina podría leerse como renegociar la deuda”, y enfatizó en que “sin romper con el Fondo, no es posible pensar en medidas que recuperen la economía, ya que el mecanismo de la deuda implica una sangría permanente de recursos que se pagan a los especuladores”.

Las colectividades de izquierda, sin embargo, el Partido de los Trabajadores Socialistas, la Izquierda Socialista y el Partido Obrero, todos integrantes del Frente de Izquierda (FIT), apelan a la unidad del sector, pero las diferencias, tanto entre ellas como con el Nuevo Movimiento al Socialismo (MAS) y con el presidenciable Luis Zamora, hacen muy poco probable que la izquierda rompa con el techo electoral minúsculo que ya la caracteriza.

La soberbia y el sectarismo, sin perjuicio de los discursos grandilocuentes en pos de la unidad, pueden más, y auguran otro magro resultado en materia electoral en las primarias del 10 de agosto, en la elección general del 27 de octubre, o en la eventual segunda vuelta del 24 de noviembre, donde, una cosa es segura, la izquierda ya no estará en competencia.  

 

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