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Día de la madre: Cuando el capitalismo corrompe todo

 

Máximo Constanzo. Centro de Estudios Francisco Bilbao

Las cadenas del retail chileno han tomado distintas fechas del año para aumentar sus negociados,  para eso invierten gruesas sumas de dinero en publicidad. El pueblo chileno acude en masa a “celebrar” las festividades ofrecidas para así satisfacer sus emociones. El sistema está feliz, porque aparte de ganar mucha plata, el consumo hedonista  vacía de contenidos social las  críticas  a los sistemas de dominación que podría conllevar el origen de cada festividad.

Celebrar, expresar nuestros cariños, nuestros agradecimientos, es parte de nuestras necesidades espirituales, es parte hasta ahora de nuestra humanidad, no podríamos vivir sin ello.

El problema es que el capitalismo prostituye todo. El abraso, el beso, la expresión de afecto, el reconocimiento moral ya no son suficientes, tiene que ser acompañado por el consumo de un “bien material” o algo que demuestre algún estatus social. El regalo pierde su contenido profundo y solo es una mercancía que representa un nivel social.

¿Quién se acuerda o quien sabe porque se celebra el día de la madre? El sistema tiene un triunfo momentáneo, amnesia, esperemos que sea temporal.

 

Para muchos solo importa expresar en un día el amor que le tenemos a nuestras madres, ¿pero porque un día y no todos los días como debería ser? Los pueblos originarios tienen bastante más sabiduría que nosotros, los criollos o mestizos, ellos no tienen un día especial, el respeto y el cariño es diario y se refleja en el amor a la madre tierra o la pachamama.

Pero, ¿por qué un día especial?, ¿es una invención comercial simplemente?: hay algunas explicaciones, estudios ubican el origen en celebraciones griegas o católicas muy antiguas, existiría un inicio religioso. Pero hay cierto consenso que el origen moderno de la fecha es en 1870, cuando la escritora estadounidense Julia Ward lanzó una proclama de convocatoria  a un Congreso Internacional de Madres para promover la paz luego de la guerra de secesión en EE.UU.

 Julia Ward no logro su objetivo y recién en 1914, el Congreso de Estados Unidos aprobó una resolución conjunta para establecer que el segundo domingo de mayo de cada año se celebrara el día de la madre, pero con el objetivo de resaltar el papel de la dueña de casa y NO el contenido pacifista de sus propulsoras.  Julia Ward tuvo en  Anna Jarvis, hija de una de sus empleadas, una de sus continuadoras.

Posteriormente Anna Jarvis renegó de la idea del “día de la madre”, así lo refleja Katharine Lane Antolini, autora del libro "La conmemoración de la maternidad: Anna Jarvis y la lucha por el control del Día de la Madre", quien explicó a BBC que Jarvis criticaba a los comerciantes que se "aprovechaban" del evento y los calificaba de "violadores de los derechos de autor, vándalos comerciales y especuladores declarados".

Hasta llegó a realizar protestas contra las florerías, que aumentaban sus precios en el mes de mayo y criticó la industria de tarjetas con textos impresos que se generó en torno al día. Para ella, la manera de honrar a las madres debía ser a través de cartas personales escritas a mano.

Antes de morir, en 1948, Jarvis le confesó a una periodista: "Me arrepiento mucho de haber creado el Día de la Madre". Anna Jarvis estaría horrorizada con lo que sucede en el Chile actual.

Toda cuestión social es tema político, el acento del significado de las celebraciones y él como hacerlo refleja también el estado de las sociedades y sus concepciones.

El Chile de la derecha, de la Concertación y la Nueva Mayoría, es decir el Chile Neoliberal o del capitalismo del siglo XXI, es un Chile egoísta y superficial. El día de la madre es un simulacro emocional y una escusa para aumentar el  consumo hedonista. Lamentablemente en la patria de Teresa Flores, Gabriela Mistral y Violeta Parra, socialmente no importa mucho el significado original  del día de la madre.

En el Chile actual, el día de la madre es un día para que muchos paguemos nuestros pecados por no preocuparnos todos los días por ellas,  es un momento de “emoticones” que tapa nuestra falta de amor permanente, nuestra deshumanización como sociedad.

El país de los egoístas necesita momentos para resarcirse de los pecados. Es como los católicos que van a misa los domingos  o militantes de izquierda que van a reuniones y en la semana no hacen nada por sus creencias o convicciones. El sistema sabe sacar provecho de las incoherencias.

En fin, el capitalismo lo corrompe todo. A Chile le hace falta una izquierda y un movimiento social anticapitalista que ayude a recuperar una ética social y que levante una alternativa que cambie este reino de egoístas,  corruptos y ladrones.

 

 

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