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CIUS: LAS LECCIONES QUE NOS DEJA EL PRIMERO DE MAYO DE 2018

Desde que existe el movimiento de los trabajadores organizados, se han expuesto distintas visiones respecto del rol de las organizaciones sindicales y el papel que los trabajadores juegan en ella. No nos corresponde a nosotros calificar o descalificar cada una de ellas pues son el resultado de una discusión colectiva y reflejan del sentir de la mayoría. Serán los trabajadores, actores fundamentales del proceso de organización y lucha, quienes resuelvan el camino a tomar y la organización no puede menos que ser fiel a lo sostenido y defendido por sus bases, pues de lo contrario corre el riesgo de dejar de ser representativa.

Incluso desde antes que se dictaran las normas sobre organización sindical y las leyes que tocaban distintos ámbitos en la vida de los asalariados - desde la seguridad social, la vivienda, hasta el contrato de trabajo, el descanso semanal la jornada diaria y el feriado anual - la lucha decidida de la clase trabajadora había logrado sacar al capital y a los estados, algunos beneficios para mejorar en algo la condición de vida de ellos y sus familias.

 

Podremos diferir respecto de si fue vital o no el rol de la FOCH en 1909, pero es poco probable que tengamos diferencias al calificar su rol desde 1919.

Puede que estemos todos de acuerdo en que fue un avance la constitución de la CTCH, mas no lo estaremos al tener que determinar si la separación en dos de la misma CTCH - por decisión de los partidos políticos - sirvió a los intereses de los trabajadores. Nadie en su sano juicio podría calificar de un error la constitución de la Central Única en 1953 y sin embargo es poco probable que estén todos de acuerdo con el cuartelazo que se dio a Clotario en 1959, bajando un paro y provocando su renuncia a dicha Central.

Todo dirigente tiene la obligación de jugarse incansablemente por la unidad, desde la organización del barrio hasta el sindicato y seguramente ha trabajado honestamente por ello toda su vida.

En la declaración de principios de la futura CCT, que está en discusión, se platea con toda claridad que “…la CCT será promotora incansable de la UNIDAD DE LOS TRABAJADORES. Como consecuencia de este propósito, y para alcanzar su pleno cumplimiento tratará de mancomunar a una acción con todas las Organizaciones Sindicales Clasistas y Autonomías", todo esto ratificado con el lema "una sola clase, una sola organización".

Pero también tiene el deber de sopesar si ese llamado a la unidad es solo un fetiche al que no se puede renunciar o es la decisión cierta de jugársela por una misma causa y razón y eso sin duda que lo marcará su actuar.

¿Qué provoca que haya sindicatos que van de una Federación o Confederación a otra y/o que algunas organizaciones se cambian de Central sindical como si se cambiaran de ropa interior? ¿Será que no encuentran respuesta a su propio ideario o simplemente se están ubicando en el espacio que les permita mantener vinculación con instrumentos que ellos perciben como detentadores de poder, sin importarles que estos hayan hecho abandonos de postulados y principios?

En este cuadro de indefiniciones, hay una cuestión indesmentible.

La explotación capitalista llevó al trabajador y sus organizaciones a tomar posición. Si asumimos que son dos las partes en contradicción, también debemos hacernos cargo que quienes estamos en el trabajo sindical – como socios y/o dirigentes - debemos tomar partido con una de ellas. Muchos hemos escogido estar del lado de los trabajadores y a su espacio en la sociedad le llamamos clase. Y eso es precisamente lo que hace distinto nuestro empeño.

Con mucha liviandad se utiliza el concepto paralelismo para motejar a quienes desisten de seguir un camino que se ve errado. Quienes califican así están en un error, toda vez que paralelismo se entiende más como la repetición de una misma estructura antes que algo distinto. Los que hemos dejado de creer, en los que poco o nada hacer por los trabajadores, no hacemos paralelismo. Al contrario, si asumimos un nuevo camino es por discrepancias profundas con lo que hay y quienes lo administran. Es que dejamos de creerles. Con los que se aferran a lo podrido no se puede buscar la unidad, porque lo que persiguen es sepultar las demandas y aspiraciones de la clase trabajadora y eso no lo permitiremos.

El acto clasista del primero de mayo de 2018 no es algo nuevo. Quienes llegaron allí, en mayor número que otros años, lo hicieron con las banderas de la clase.

Ya veremos cómo concordamos visiones y caminos. No hay que ser brujos para determinar que tenemos diferencias, pero es claro que nos une el amor a la clase trabajadora.

Hasta con los que promueven desordenes tendremos que conversar en este desafió de seguir avanzando, porque más allá de las dudas sobre su pertenencia, al final del día quienes responden a la represión no son nuestro enemigos ni adversarios.

Aquellos que queremos la causa de los trabajadores y estamos embarcados en el empeño de la Central Clasista de Trabajadores, coincidimos en definirnos como hastiados y agotados. De la manipulación de la información, de la representatividad ponderada, de las demandas no discutidas, de las organizaciones sindicales - en el sector público y la empresa privada - que hablan a nombre de los trabajadores sin considerarlos en su gestión e incluso actuando contra el sentir de miles y miles de organizados. Estamos cansados de gobiernos y parlamentarios, que se definen como progresistas y democráticos mientras siguen legislando para beneficio de los dueños del capital, cansados del silencio y /o la distorsión informativa de los medios de comunicación.

Es lo que se reflejó en el acto del primero de mayo de 2018, es lo que se expresó en muchas preguntas que intentamos encerrar en un pequeño cuestionario que compartimos con todos, pues al fin de cuentas esto es lo que somos y a esto aspiramos.

¿Porque una nueva Central, si ya hay 4 en nuestro país, porque no construir la Central Única de Trabajadores?

Nos planteamos una nueva Central, pues no vemos en ninguna de las existentes una verdadera representación de las demandas y aspiraciones de los trabajadores. 

Es con la anuencia o el silencio de las 4 Centrales que se aprobaron en 30 y algo más de años de blandengue democracia, una serie de normas que más que ayudar han perjudicado a los trabajadores (Se mantiene la indemnización con tope, se han aprobado normas de flexibilidad, se trabajan jornadas de + de 8 horas diarias, la sala cuna solo es para empresas con + de 20 mujeres, se eliminó la facultad a las asambleas de vigilar los ingresos y gastos de las organizaciones y reclamar a las inspecciones del trabajo una fiscalización cuando se pierden las platas de las cuotas, se legalizo la polifuncionalidad, se puso más trabas para constituir sindicatos en empresa micro y pequeñas y se complejizó el actuar de los sindicatos de interempresa, entre otras muchas malas leyes).

No habrá Central Única porque en el sindicalismo hay dos visiones marcadas e irreconciliables. Aquellos que creen que conversando con gobiernos, empresarios y parlamento se pueden avanzar en medidas que humanicen mas no terminen con el capitalismo y quienes creemos que el gran adversario es el capital y que a este debemos demandar respuestas, sin negociaciones ni transacciones a espaldas de los trabajadores. La unidad no se construye ni se construirá renunciando a nuestras demandas históricas.

 Lo dice con claridad la propuesta de declaración de principios de la CCT: Somos "una organización anticapitalista, la CCT aspira al cambio de la sociedad, porque aquellas en la que vivimos está controlada por el capital. Apostamos por una sociedad donde no existan las clases sociales, ni la explotación, tanto en este territorio, como en todos los territorios del continente y el mundo, porque la lucha de la clase trabajadora no tiene fronteras". 

¿Somos disidentes o alternativos de la CUT, la CAT, la UNT, o la CTCH?

No somos disidentes de ninguna de las Centrales, pues no somos parte de ellas, rechazamos la hegemonía de los equipos partidarios o de las camarillas de dirigentes apernados, en el accionar de las organizaciones de trabajadores.

No somos alternativos pues rechazamos lo que ellos sostienen como política sindical y no nos presentamos como más de lo mismo, solo que con un ropaje distinto.

Las Centrales existentes tienen un camino definido y este no implica la defensa irrestricta de los derechos de la clase trabajadora.

Lo hemos expresado claramente. Ni disidentes ni alternativos, independientes, autónomos, clasistas. Eso somos y no otra cosa.  

¿Qué es lo que haría diferente a esta CCT de las otras? 

En primer lugar, los contenidos. Luchamos por cambiar la sociedad actual "luchamos por una sociedad justa y digna, sin dominio del capital, con control por parte de los trabajadores", reivindicamos la declaración de principios de la CUT de Clotario y el ideal de Recabarren, en ese proceso luchamos por mejorar las condiciones de vida de cada trabajador y trabajadora en la actualidad.

El equipo que trabaja por la central, lleva un trabajo de hartos meses, en los que hemos concordado documentos bases sobre Estatutos, Declaración de Principios y Plataforma de Lucha, documentos fundacionales aprobados por más de 100 dirigentes representantes de diferentes organizaciones, documentos que desde el 2 de mayo de 2018 comenzaron a ser discutidos en las asambleas.

La Central Clasista de Trabajadores (CCT) radica todo el poder de resolución y toma de decisiones en las bases, por lo mismo su estructura de dirección será nacional y regional, pero por la vía de la votación directa de los socios afiliados, cada trabajador un voto es la consigna. 

Para elegir a los directorios nacionales y regionales no habrá listas partidarias ni de movimientos, por muy valiosos que sean estos, será una lista única donde el trabajador determinara con su sufragio quienes estarán en la dirección del instrumento, además, que el Estatuto establece claramente quienes y bajo que imputación pueden ser desafectados de sus cargos. 

Cotización mensual, un trabajador una cuota. Será la manera de que el instrumento no sea manipulado ni utilizado para cualquier cosa, al margen de los intereses de los trabajadores.  

¿Es la CCT un instrumento apolítico, o se vincula a una idea en especial?

Ninguno de los instrumentos de organización de los trabajadores es apolítico. 

Entre otras definiciones se dice de la política que es "un conjunto de reglas o normas de una determinada institución", por lo tanto, nuestra construcción ya es algo político, toda vez que generaremos normas y reglas que guíen nuestro actuar. 

Lo que no haremos será poner esa política al servicio de una idea o propuesta ajena a lo que determinen los trabajadores. 

Los trabajadores son explotados por igual, estén en la derecha, el centro o la izquierda de esa llamada política de partidos. Nosotros tenemos claro en qué lugar de esta sociedad de clases nos encontramos, por lo que no somos neutros. Nuestra lucha es clara y los esfuerzos estarán destinados a educar y apoyar la organización de los explotados. 

Serán los trabajadores educados y organizados, con clara conciencia de clase, los que lucharan por conseguir mejoras económicas y sociales de la patronal y los gobiernos, así como avanzaran hacía la construcción de esa nueva sociedad a la que aspiran. 

¿Como se pueden integrar a este proceso de construcción?

Deben tener claro todas las organizaciones que el soberano es el trabajador que la integra, por lo tanto, no basta con que los dirigentes quieran ser parte de la CCT. Deben las directivas consultar, conversar con sus socios y tomar una resolución colectiva.

Esa resolución será el punto de partida. Luego deben pedir que se les envíen los documentos y solicitar la presencia de algún integrante de la comisión organizadora para que los acompañe.

Todos quienes se integren al instrumento llamado CCT pueden elegir y ser elegidos, tendrán la obligación de pagar una cuota mensual y deben trabajar por difundir y expandir el instrumento en todo lugar donde haya trabajadores.



Compañeras y compañeros trabajadores:



La crisis del movimiento sindical está cerca de ser total y no podemos ser meros observadores, tenemos que tener una opinión. Por eso decimos:



BASTA de que hablen a nombre de los trabajadores los que negocian con el modelo, a espaldas de los explotados.



BASTA de instrumentos de papel que solo persiguen instalarse dentro del sistema, para disfrutar de las dádivas que se dan a quienes reniegan de su clase.



BASTA de seguir esperando que las cosas cambien desde adentro. Eso no será posible pues un sector del movimiento sindical entregó las banderas de la lucha contra el capital. 



Nos ponemos de pie, dispuestos a afrontar las dificultades que se presentaran y es que no se puede seguir esperando. En un momento importante de la lucha obrera llamamos a levantar, con alegría y convicción, las banderas que nos pasaran Recabarren, Blest y todos aquellos que trabajaron convencidos de que la clase trabajadora sería capaz de levantarse contra los que la oprimen.

Les invitamos a hacer todos los caminos necesarios para reunirnos y juntos resolver iniciar el camino que nos conduzca hacía la nueva sociedad que aspiramos.



COMITÉ DE INICIATIVA POR LA UNIDAD SINDICAL, CIUS.

Santiago, mayo de 2018

 

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